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| En portada, la cocinera zapoteca Abigail Mendoza |
Abigail Mendoza es una
chamana del sabor. La cocinera es admirada
por chefs como el catalán Ferrán Adrià o el vasco Juan Mari Arzak, y reconocida
por publicaciones como The New York
Times.
Fue elegida
por los dioses zapotecos para compartir la esencia de la gastronomía
prehispánica. “El ingrediente que
todo platillo debe tener es el amor”, me comentó una vez en
una entrevista que se publicó en La
Jornada y posteriormente en mi libro Alquimia
Audiovisual.
Para ella, el sabor es
“todo lo que representa a la naturaleza”.
Es una personalidad
de nuestro tiempo. Una mexicana destacada con un perfil que, en otro tiempo, lo
mediático no alcanzaba. Es decir, antes no podíamos imaginar ver a una mujer indígena
en la portada de una revista como Vogue.
Abigail Mendoza forma parte de la
visión contemporánea de esta revista,
cuya edición nacional celebra 20 años, los cuales festeja mostrando otra
mirada: la que aprecia al poder de la mujer mexicana con una belleza tan local
como universal. Aquella que en perfil representa a millones y que en otro
tiempo era imposible ver en sus páginas, mucho menos en sus portadas, como en
la que aparece la fogonera.
Hace unos meses dio la foto de su
primera página a la actriz mixteca postulada al Oscar, Yalitza Aparicio.
Y antes, a la mismísima pintora Frida Kahlo (con unas extraordinarias e inéditas
imágenes de archivo).
Hoy día, Vogue ha encontrado la tan subjetiva belleza en otra parte…
Ahora, los maniquíes con los que
exhibe todo lo bello y artístico de una indumentaria son de un feeling más cotidiano, que también
conlleva una hermosura.
Destaca también en sus portadas de aniversario a María Lorena Ramírez, joven
maratonista rarámuri a quien es impresionante ver correr kilómetros y kilómetros
ataviada con sus coloridas enaguas y, en vez de tenis, zapatos ballerinas
(conocidas como flats). Y a Elisa
Carrillo, conocida musa del ballet mexicano, entre otras mexicanas notables.
Recordemos que hace dos décadas, Vogue circulaba siendo una traducción de la edición estadunidense. No
había temas nuestros ni mucho menos nada de los creativos locales de la
confección, de la fotografía o del estilo.
Su lanzamiento,
acompañado con un desfile de Jean Franco Ferré, fue en un restaurante que se
encuentra en el Lago de Chapultepec.
La primera directora fue Eva
Hughes, quien se apoyaba para la publicación en contenido internacional. En sus
portadas aparecían modelos internacionales que podían verse en las ediciones de
cualquier país.
Luego, llegó al timón de la revista Kelly
Talamas, la cual comenzó a abrir puertas a los diseñadores, fotógrafos y modelos
nacionales; aún así, se publicaban muchos shootings hechos fuera de nuestras fronteras.
Ahora, la actual directora, Karla
Martínez de Salas da una visión periférica de cámara 360 grados para registrar una belleza más terrenal, con más representación de
su región. Ofrece más textos y menos sesiones, sí, pero más foro a creativos
mexicanos de la cultura del vestido. En la Vogue actual, nombres del talento local
iluminan sus planas, su versión online
y sus redes sociales.
Desde hace más de un siglo
Con sus alrededor de ocho millones de archivos fotográficos de reconocidos artistas del obturador, el grupo editorial Conde Nast ha hecho de Vogue la revista de moda más influyente en el orbe; un manual del estilismo. La han calificado con el cliché de “Biblia de la moda”, pero ha sido una guía de tendencia en el uso de la ropa.
Con sus alrededor de ocho millones de archivos fotográficos de reconocidos artistas del obturador, el grupo editorial Conde Nast ha hecho de Vogue la revista de moda más influyente en el orbe; un manual del estilismo. La han calificado con el cliché de “Biblia de la moda”, pero ha sido una guía de tendencia en el uso de la ropa.
Desde que en 1913 Adolfh Meyer, considerado
primer fotógrafo de moda en la historia, fue contratado por Vogue,
y que éste publicara su primera imagen en el magazín, se ha creado un
prototipo editorial que ofrece un mundo onírico, de fantasía de lo bello.
La moda es un sistema, una subcultura
revolucionaria a la que nadie se resiste y que siempre cambia. Se
agita cada día. Y ese movimiento es lo que a largo de la historia ha registrado
esta publicación, que cree tanto en el democrático pret à porter (listo
para vestirse) como en el inalcanzable Olimpo de la Alta Costura.
Vogue
ha hecho su moldura, confección
y costura, con lo físicamente estético de un humano (desde su
punto de vista) y lo hermoso de las prendas y ajuares.
Ha consignado las sacudidas de la moda, sus extravagancias y
también su imperialismo.
Pero eso sí, en la búsqueda de crear un nicho armónico entre arte y moda, ha reclutado
a maestos de la lente como Helmut Newton, Irving Penn, Edward Steichen, Peter Lindbergh, Anne Leibovitz,
Mario Testino… La lista es larga.
Por fortuna, a la versión
mexicana se han incorporado creativos nacionales de todas las áreas que aportan
el sello “Hecho en México” y una mayor fuerza a esta plataforma de la cultura
del vestido.
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| María Lorena Ramírez, joven corredora rarámuri |
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| Elisa Carillo, emblema en el orbe de nuestra danza |


