domingo, 13 de junio de 2021

No hay plan B en mi vida más que la música: Teresa Corral

 



Teresa Corral


Teresa Corral hace canciones multicolor como las bugambilias del lugar de donde viene: Cuernavaca. Con sus pétalos hace ruidos y silencios y con ellos, rolas suaves, perfumadas de amor… y otros sentimientos.


Fuera de la alegoría, ella hace synth pop new wave, rock. Está permeada de esas influencias. Es cantautora, ingeniera de sonido y productora, y en 2018 formó su proyecto solista.


Sueña con “trascender en la mente y el alma de las personas. Transportarlos a otros lugares y por 4 minutos, sacarlos de sus problemas para que se replanteen cosas”.


El ADN de la música lo lleva bien dentro. Para ella no hay plan B en su vida: tiene que dedicarse a la música. Cuando no está componiendo, mezclando o trabajando en un estudio, está en un escenario. “Estar en un proscenio me encanta, lo haga bien o mal, es un privilegio”, afirma Teresa, quien tras estudiar ingeniería en audio, comienza a producir a bandas. Por ahora, hace una maestría en composición. “Todo el tiempo estoy relacionada con la música. Todo gira alrededor de ella y del audio”, afirma contundente.


Lo que la impulsó a seguir este camino fue su obstinación. “Soy (signo zodiacal) tauro y nadie me puede decir que no puedo. Desde los 8 años se me metió que deseaba aprender a tocar la guitarra. Buscaba y buscaba tutoriales porque para nada fui prodigiosa”.


Al final, estudió el bajo, pero un impulso la llevó a la academia a estudiar seriamente ingeniería de sonido. Estar en las consolas y operarlo todo. “Me metí en la carrera de audio. Quiera ser popstar a la vez de estar al frente de una consola. Ser la capitana del avión”.


Sus sencillos Frecuencias, Mediocre yVenenola erigen como ave que canta y crea, y además vuela por variados lares. 


La mujer desde el inicio de los tiempos ha tenido esta habilidad de ser multitarea”, confiesa. “Lo veo en mis amigas, en mis familiares; es por instinto. Ver que somos éso ha ayudado a romper estereotipos, paradigmas y tabúes. En especial esta generación de jóvenes adultas que son valientes; que no les da miedo lo que digan de ellas y eso, justo por las mujeres que antes han venido trabajando los roles de género por un mundo equitativo”. 



"La industria, dominada por hombres"


No sólo el mundo de la música, sino toda la sociedad en el orbe está dominado por un modelo de patriarcado. Por lo que ella desea ser parte de las que abren “espacio en esta industria en la parte tras el audio, aspecto dominado por hombres”.


Conoce a pocas chicas que estén involucradas en ese proceso. “En cualquier estudio en el que he estado, casi nunca me encuentro a productoras”.


Para dedicarte a la música siendo mujer, acepta, “hay cosas por las que tienes que pasar. Ahora es más fácil que antes pero siempre te encontrarás con la dificultad de que muchos hombres (porque también hay mujeres con actitudes machistas) te orillen a que siempre tienes que demostrar. Todavía piensan muchos que si estás en un escenario es porque tienes un contacto o porque estás bonita”.


Pero, asegura,lo que tienes que hacer es estudiar, prepararte y con trabajo, callarle la boca a quien te encuentres”.


Pero también, “saber como funciona un master, estudiar de mezcla, de producción, de plugs, de microfonía, de todo… para que no te quieran hacer menos. Es la capacidad de aprender de todomulktitasking”. Y eso, las mujeres lo tienen muy dominado.


A su modo de ver, las mujeres y los hombres tienen un acercamiento al arte de una manera distinta. “Me he dado cuenta en la calidad del detalle. No porque los hombres no sean detallistas. Ellos son perfeccionistas pero al mismo tiempo medio cuadrados, como que todos quieren seguir al pie de la letra las cosas. Las mujeres productoras le dan giro distinto a las cosas. Se las arreglan como sea. Quizá a lo mejor no funciona pero son creativas para solucionar. No obstante, a ella le “gusta guiar a hombres para expresarles mi visión y ellos me aporten la suya”.


Insiste en que si te quieres dedicar a esta industria “no basta tener una guitarra y hacer canciones bonitas. Se trata de entrarle a todo y sin miedo”.


Para esto, la tecnología, que está al alcance de cada vez más personas, es fundamental, pero, considera que ésta no es nada sin la mente humana detrás: “Tengo este pequeño conflicto con esta nueva generación de productores, que quieren sonar perfectos pero a lo mismo. Todos usan los mismos plugs, y todos tienen el mismo micro, los mismo monitores. Al final, se pierde la sensibilidad porque programar un do en Ableton no es producir.”


Producir, considera, “es tener buen gusto aunque no sepas nada de computadoras. Es una gran ayuda tener conocimiento pero ¿hacer las cosas mecanizadas?”. 


Y eso, la facilidad para tener tecnología que ayude a producir hace que puedas ser más independiente para, siendo mujer, puedas hacer lo que desees. Porque a la gente “le interesa lo que les haces sentir con lo que produces, y éso tiene que ver con composición. Eso fue algo que aprendí y plasmé en mi tesis en ingeniería de audio: que no todo es lo que se está diciendo en la canción. Mucho es cómo se está contando y con qué elementos”.


Cree que para no sonar a lo mismo es necesario explora al silencio, que “es el 50 por ciento de la música. El otro 50 es la melodía, la armonía, el ritmo. No podemos percibir música sin silencio, incluso en un escenario no podemos apreciar al artista si no hay segundos de silencio entre cada canción o cada aplauso”. 


El único que miedo que tiene Teresa Corrales gastar tantos años de su vida para “quedar fuera de la música, no trascender en el lugar que quiero estar”. 


Pero es sencillo, porque si se desea triunfar nada más hay que “tener musicalidad”, algo distinto a ser experto en teoría musical. Ella sabe que para tener el oído musical hay de dos: “la gente que nace y los que pueden desarrollarlo con buen gusto y buena musicalidad para saber qué funciona. El que se hace con la práctica y al escuchar a los demás.”


Producir para otros es para ella “magia y espiritual. Si no te llevas bien con el artista, afirma, difícilmente vas a hacer que le guste, y tu función es ser paciente para meterte en su cabeza, aprender de sus gustos musicales, de su cultura, sus referencias, sus influencias; de cómo funcionan sus tiempos. Tienes que saber cuándo sí y cuando no. Las canciones son cosas muy personales que a veces pueden invadir privacidad o no hacerle justicia a lo que desean plasmar”.







domingo, 6 de junio de 2021

La música, tan esencial como respirar: Marcela Viejo

 



Marcela Viejo.                                                Foto: Facebook


Marcela Viejo es de Monterrey. Es cantautora, DJ, feminista y humanista… toda una lista de lo que puede ser alguien que se atreva a aventarse a la incertidumbre de vivir del arte y a seguir lo que sueña. 


La música es su vida. Casi tan esencial “como respirar”. Ha sido su “fiel compañera”, y, sin duda, “crearla y comunicar a través de ella”, es su pasión. Tiene carácter y autoridad.


Confiesa que en su patología por la música, se imaginaba cómo era el mundo luego de descubrir a grupos o artistas de diferentes países.


Hace más de tres lustros era parte de Quiero Club, grupo de indiepop representante de la escena alternativa en México que también fue conocido en Latinoamérica. Como solista, publicó en 2018 Pequeñas profecías, bajo la producción de Carlos Ann. Y desde 2016 forma parte de Mujeres En el rock, proyecto de acción social que “hace contenidos sobre inclusión, problemáticas de género”.


Actualmente vive en Barcelona, España, donde está produciendo un segundo disco mientras disfruta del mar Mediterráneo.


Desde que tiene uso de razón, la música es lo único que le importa en la vida. Asegura que “volaba mi imaginación escuchando cada layer (capa) que hay en las canciones; escuchando la línea de bajo, la batería, la voz principal, los coros y como toda la mezcla hacía una obra maestra”. 


Estudió piano y en su adolescencia se fue a vivir España, donde se llevó su amor por la música. Creó el duo de DJ´s, Las Mink Suicidas. 


Relata que el rompimiento que le dio luz a su dedicación fue que presenció un concierto de Le Tigre, banda estadunidense de electroclash formada por Johana Fateman y Katleen Hanna, quienes se caracterizaban por su activismo feminista. Hanna fue inspiración para Marcela: “si ella podía, yo también”, se dijo.


Al regresar a México, se compró un sintetizador de segunda mano y de pronto, ya estaba componiendo sus primeras canciones para Quiero Club, las cuales se presentaron antes de tener un disco grabado, en el festival Vive Latino, muy representativo del rock en Latinoamérica. La vida la condujo a velocidad luz al universo sonoro.


Fue todo muy rápido y muy definitivo, y hasta hoy, cuándo tengo momentos de duda, la vida me vuelve a reafirmar ofreciéndome situaciones muy hermosas para recordarme que he venido a este mundo para comunicar a través de la música”.


Marcela recuerda que cuando comenzó había pocas mujeres, y todas eran vistas como “iguales”. Ahora, “con este despertar femenino las mujeres se atreven a aventarse la incertidumbre de vivir del arte y a seguir sus sueños. Sabiendo que seguramente se tiene que lidiar en la industria con la falta de credibilidad, o la típica pregunta: ¿quién te hace tus canciones? O, simplemente que en las pruebas de sonido intenten ‘ayudarte’ sin creer que eres capaz de setear (ajustar) tu equipo para buscar tu sonido”.


Da el ejemplo de que “las ingenieras de audio, o las técnicas son las que menos credibilidad tienen; aún existe la idea de que las mujeres son las cantantes de la banda pero que no tocan instrumentos y mucho menos, producen o saben de audio”.


Comenta que en la actualidad hay un despertar femenino y de consciencia colectiva. Por tal motivo, el hecho de hacer música “representa tener valor para romper paradigmas. Significa la luz en el camino, ya que con nuestra voz podemos dejar claro que tenemos el derecho de profundizar en el arte, la filosofía, las ideas… el derecho de explorar la vida a placer”.


Pero, en su mundo ¿habrá diferencia entre sensibilidad femenina y masculina? Responde que puede expresarse en alguna canción de forma más masculina y en otra, femenina, por igual. “Un músico hombre puede hacer una melodía femenina o expresarse de manera mas masculina. Realmente sí existen estas dos sensibilidades pero son sólo maneras de llamarle a cada una y no tiene que, intrínsecamente responder al género”.


No olvida que “hay que sortear con comentarios y preocupaciones familiares: ‘¿qué vas a ganar?’. Además de que hay que hacer un extra esfuerzo para ser valoradas musicalmente y quitar el prejuicio de que todas sonamos igual”.


Es otra creativa a la que le toca seguir abriendo espacios… Y lo hace con sus ideas, sus paradigmas acústicos, pero sobre todo, con su fina voz y el abrazo de letras hondas.


Ella trabaja haciendo las maquetas para sus canciones; compone y pre produce para que, con la colaboración de alguien más, afloren en su jardín policromáticos sonidos pop sutiles.


La creatividad para ella “tiene mucho que ver con la existencia. Somos parte de la creación y venimos a crear”.


Cuando ella se une a otro artista “sale una magia única, hay veces que surgen melodías sólo de sentarnos en el estudio. Hay otros con los que se planea más el proceso, y no hay una regla o método, lo que importa es colaborar sin ego y con ganas de divertirse y crear algo nuevo”.


Para eso, la ayuda de la tecnología “es una maravilla. Los estudios caseros suenan profesionales, lo cuál es ahorrar mucho tiempo… pero de nada valdría sin sensibilidad. Si se que crea por egolatría no se transmite nada, y lo valioso de la música es que haga sentir, pensar, reflexionar, que transporte a lugares imaginarios o que simplemente, te haga bailar”.


Cuando no está cerca de la música, asegura ser una persona que ama entrenar, aprender, saber más. “Que también ama a los animales y que le gusta reír y estar con sus amigos y familia”.


¿Cuál es el sueño actual de Marcela? “Que acabe la pandemia y empecemos a vivir en un mundo renovado y mejor”.



                                  Performances sonoros