domingo, 18 de octubre de 2020

Dan Zlotnik, amante incondicional de la música

 

Dan Zlotnik


Dan Zlotnik es un amante incondicional de la música. Más que su musa, es su eterna compañera. Tal es así que cada vez que está arriba de un escenario interpretando, con su saxofón o clarinete, cualquier género, sólo se le ve sonriendo de felicidad.


Dan, quien también es arreglista, compositor y productor, podía tocar en 180 conciertos al año, desde pop hasta jazz vanguardista. O estar al frente de la dirección artística del cantautor Napoléon, o acompañar en sus giras a la cantante Lupita D'Alessio, al grupo Zoe, a Natalia Lafourcade o a la reina disco Gloria Gaynor. Y en su curricula, tiene más de 200 álbumes como productor, arreglista y músico invitado. 


Ahora es compositor de bandas sonora para cine y series de Netflix o HBO. Tiene más de 30 créditos en trabajos audiovisuales, incluyendo la cinta La delgada línea amarilla, con la que se estrenó al hacer el scorecompleto del filme, por el cual, por cierto, la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinermatográficas lo nominó para un premio Ariel. El filme fue dirigido por Celso García y producido por Bertha Navarro y Guillermo del Toro.


Me contó en una charla que el proceso de musicalizar cine llegó de forma natural, porque poco antes de la pandemia, “había decidido girar menos. Estaba con Zoe en el acústico, pero se acabó y vino esta decisión de empezar en ese tema y he tenido suerte”.



El músico comparte cómo se inició en la elaboración de sus “pinceladas” para crear paisajes sonoro-cinematográficos:



En diciembre renuncié al último jale de hueso (acompañar a otros músicos) que tenía. Dejé la gira de Zoé para decicarme a hacer scores, y estar en mi estudio y en mi casa encerrado. La pandemia no fue tan distinto a mis planes. Llevaba rato pensando tocar menos porque durante mucho tiempo lo hice mucho. Era ridículo como podía hacer 180showsal año. Me encanta tocar en vivo pero no quería llegar al punto de odiar tocar para otros, entonces, comencé a hacer bandas sonoras con la mancuerna de Camilo Froideval, con quien he trabajo mucho en este tema. De una forma empezamos a tener series, películas... La mayoría de los servicios de streaming, por la pandemia, decidieron acelerar sus proyectos y entonces tuvimos mucho trabajo. Fue intenso”.


--¿Cómo fue la primera vez que decidiste volcarte a la producción de musicalizar cine?


--Hace como 11 años comencé una relación con la que es mi pareja. Estaba haciendo la gira con Zoe. Cuando terminaba supe que ya no estaba tan padre. Antes amaba viajar, subirme a un avión, tocar mucho y conocer gente. A todos los géneros musicales les encontraba algo bueno; me la pasé bien en todos los jales que hice. Desde Gloria Gaynor hasta cualquier grupo defree jazzraro, yo estaba sonriendo y gozando. Pero cuando empecé a sentirte que no estaba contento, que mi agenda era un caos, me dije: qué otro camino puedo tomar, porque la música me gusta la mucho y no la puedo dejar.


Zlotnik continúa: “Comencé a hace arreglos para discos de amigos, y la neta todos eran proyectos muy buenos. Era fácil aprender de ellos. Pero decidí estar en mi estudio, grabar y escribir música, y de ahí vino la oprtunidad de hacer pruebas para una película en la que la banda sonora era pura música de big band. Me hablaron para escribir algo. A partir de ahí todo cayó natural. Iba como sesionista a un curso de la productora Bertha Navarro, que se llamaba Laboratorio de Música para Cine. Me contrataban para grabar en un día pero luego quise ir como alumno. Entré y me la pase increíble. De ahí, poco tiempo después conocí a Celso García por el diseñador de sonido Sergio Díaz (quien trabajó en la películaRoma), quien estaba en los cursos. Celso, quien preparaba su ópera prima La delgada línea amarilla, quería que el músico firmara su primera cinta con él. Y así entré haciendo una cinta que me sirvó para aprender.”


--Fue un bautizo. 


--Me nominaron al Ariel. Y fue la primera cinta con la que me invitaron al Telent Campus de la Berlinale. Tuve suerte. Es la única cinta de la que vi todos los cortes y no tenía música temporal. La película venía en cero, con diálogos y nada más. Fue muy bonito darle pinceladas a la historia. 


--Háblanos de tu proceso creativo.


--Depende de cada proyecto, pero la parte más chingona es que en cine el trabajo es en equipo. Todo lo haces con más gente y eso, en vez de eso tomarlo como algo malo, yo lo veo como muy liberador. Me gusta sentirme parte de un crewpara saber que donde la cague habrá una mano que entrará a ayudarme. Lo que siento cuando estoy en un equipo bueno es que no me tengo que preocupar porque sé que alguien volverá en buenas, ideas malas. En cine, lo único que tenemos que hacer es contar un historia que se entienda. 


Abunda en sus comentarios: “Siendo concretos, cuando tengo suerte me mandan unos guiones y ya estoy ideando el universo. Hay otros proyectos que llegan más armados, con música muy concreta; o sea, ya tengo corral por donde puedo pasearme. Realmente cada proceso es distinto y cualquiera me gusta. No es que sienta que hay un camino ideal o el lienzo vacío.” 


--En el proceso colectivo de creación, el aprendizaje es eterno. ¿Qué es para tí la enseñanza?


--Soy afortunado porque he estado en diversos territorios aprendiendo. Cada vez que me siento cómodo en un lugar intento moverme para estarlo menos y aprender más. En especial, la música para cine es estar aprendiendo todo el tiempo. Siempre te enfrentas a un desafio distinto. Es encontrar melodías chingonas para ayudar a la película donde lo necesita. Encontrarme en terrenos no confortables es lo que me gusta. Apenas hice reguetón para una película... te tienes que meter en distintos universos y aprenderles de todos.


--Sabemos que hay prejuicios en la música como el que si eres de formación académica nunca tocarías géneros populares. ¿El estar abierto a todo género musical te ha hecho descubrir nuevos caminos? 


--Nunca tuve prejuicio con los géneros. En un mismo mes tocaba con El Haragán, con Natalia Lafourcade o con un trío de free jazz. También tenía que grabar con OV7, hacerles arreglos. Nunca me pareció que había chamba que no se hiciera lo mejor posible. Toda es respetable. Hacer el trabajo lo mejor posible es lo que me mueve. Hacer tu trabajo bien no es negociable. 


Comparte: “Ver a Lupita D'Alessio, con quien trabajé 14 años, hacer que una multitud de 10 mil personas se calle cuando habla frente al micrófono, es una clase maestra. Otro ejemplo es el de Napolén, un artista que hace que hasta un viejito en silla de ruedas se levante a cantar sus canciones, genera vida. Para eso es al arte, para dar vida. Tuve buenos maestros en todos los géneros. 


Agrega: “Hay música que no escuchas en tu casa pero hay audiencia que sí, y es arrogante pensar que toda esa gente a la gusta la música que a ti no, es muy pendeja. Puede que a alguien le guste Maluma, pero eso no quiere decir que sea una mierda. Hay rolas como la popularDespacito que están bien hechas. Hay buenos músicos haciendo eso. Trabajos impecables; hay un arte en el hacer las cosas bien.


--¿Cómo fue tu descubrimiento del mundo de la música electrónica?


--El mundo del cine ha cambiado de la era de los grandes estudios en los que se podía ver a un John Williams (creador de la música de Star Wars y ganador de varios Oscar) sentado frente al piano mostrando los temas al cineasta. Pero hoy día no es así. Mi trabajo no tiene qué ver con eso. Mi labor es construir cosas que no tengo que pedirle a nadie que se imagine. Hoy le puedo mostrar al director lo que le voy a proponer. Tengo una pantalla de 50 pulgadas en la que está corriendo al cinta y yo viendo el diálogo constante entre música y visual. Hay una comunicación entre lo que sucede en al filme y el sonido. Ésto hace que uno tenga una relacion creativa con el director mucho más concreta, porque el director puede ver los pasos en falso que damos. Es una maqueta armada.


--Todo instrumento, ya sea de hardware o sofware no es nada sin la sensibilidad humana.


--Es la parte más chingona. Abres un software y te lleva a un montón de lugares que no te imaginas. Si sólo tuvieras, por ejemplo, un martillo, un desarmador y unos tornillos, no son nada si ellos no te recomiendan hacer una mesa, ¿verdad? 



Musicalizando cine






domingo, 11 de octubre de 2020

Betoko, talento mexicano en el dancefloor mundial

 





Betoko es orgánico y melódico. Y aunque parezca una cacofonía o un loop,la descripción que hace de sí mismo es la más acertada para este creador sonoro que llegó a la música electrónica de manera natural. Para él era un pasatiempo, pero desde hace unos años y hoy día, sus tracks tecno, minimal y house,son tocados por los mejores Djs del planeta, lo que lo ha colocado como uno de los productores más respetados en la escena.



Hablé con Betoko hace unas semanas. Fue una entrevista con el productor para un blog de unos amigos amantes de la música electónica, como yo. 



Betoko, quien a veces es “Betaco”, como lo llama su mamá cuando viene a su tierra, México, tiene un enorme y estimado catálogo de rolas perfumadas con una esencia propia, las cuales están incluidas en su propio sello discográfico OKO Records. Éstas han sido tocadas, interpretadas y hasta remezcladas por experimentados productores y Djs como Steve Lawler, Sasha, Nick Warren, Armin Van Buuren, M.A.N.D.Y, Gregor Tresher, Martinez, Dubfire, Sven Vath y Marco Carola, entre muchos, con los que también ha compartido los escenarios más importantes. Sus piezas también han sido requeridas y licenciadas para su uso en programas de televisión como CSI,o para campañas publicitarias, así como en el DVD y CD Madonna’s Sticky & Sweet Tour.



Beto Cohen, su nombre real, es oriundo de Guadalajara, pero desde hace dos décadas vive en Londres. Cuenta cómo nació Betoko tras unas vacaciones en esa ciudad y luego de conocer a un señor de nombre Eliot Cohen: leyenda de la música en Inglaterra que grabó en su estudio, Red Bus Recordings, a músicos y bandas como Michael Jackson, Madonna, George Michael, Culture Club, Spandau Ballet, Alison Moyet o Duran Duran, entre otros. 



Por cierto, don Eliot, es tío de Beto, quien cuenta el inicio de su historia en Europa:


En 2002 fui a Inglaterra a visitar a mi hermano que ya vivía acá. Apenas habíamos vendido un estudio de grabación. Así fue la decisión y todo terminó amigable. Entonces, no tenía plan específico de quedarme. Tengo un tío, primo de mi papá, Eliot Cohen se llama, es una leyenda pesada en la industria con su estudio, una de las suites de grabación más famosas de Londres: Red Bus Recordings, estudios que tienen una historia sin precedentes de grabación, mezcla y masterización. Están cerca de los estudios Abbey Road. A mi tío lo conocí en los años 80 cuando fui de vacaciones con mis papás, pero no había mucho contacto con él. Cuando fuimos en los años ochenta mi papá me dijo que fuera a verlo, y fui. Recuerdo que en el estudio había un sinteYamaha DX7. A mi tío le dije que si me dejaba tocarlo. Ya en la nueva visita, en el 2002, fui al estudio pero ahora me llevé un teclado mío, un Triton. En ese tiempo estaba haciendo el scorede un cortometraje. Le dije esa vez a mi tío que si su estudio estaba libre me diera chance de usarlo un par de días.”



Betoko continúa narrando: “Me preguntó que si sabía usarlo. Le dije que no, pero ahí estaba un ingeniero al que le dije que nomás me dijera dónde estaban las entradas y las salidas y ya. El tío Eliot me dejó dos días chambeando en mi música. Luego me dijo que le enseñara lo que había hecho. Le puse la canción y me replicó: ‘esto tú lo hiciste, tú solo’. Le respondí que yo había hecho la voz y la guitarra también... Y volvió a preguntarme: ‘¿De dónde saliste? ¿Por qué no estaba enterado de ésto? Tú te quedas en Londres, y me convenció. Me quedé. Me daba sesiones con artistas para ingenierar. Después me ofrecieron un trato para publicar con un filial del estudio y lo demás vino poco a poco. Todo fue orgánico. No había mucho a qué regresar a México, como por una pareja un negocio o algo así. Estaba la cancha abierta y me quedé.



Betoko en Red Bus Recordings


--¿Qué necesita tener un trackpara que los grandes productores y DJs lo elijan para tocarlo en pistas de baile o en festivales? O, para que enamore.


--Siempre he sido bastante melódico. Vengo de una escuela de pop y de rock (tocaba la batería y guitarra en bandas cuando era adolescente). No me originé en el underground. De más chavo hacía cosas poperas. Producía cosas para bandas pop. Debo aclarar que no me gusta la palabra mainstreamo comercial porque es muy odiada y no tiene porqué serlo. Para mí la palabra comercial significa que la escucha más gente y que es más popular, así de fácil. Hay pop caca y pop bueno. Hay electrónica comercial caca y hay electrónica comercial super buena. Vengo de escuela de pop y supongo que meter melodía en música electrónica, considero, crea un poco de más historia en la rola, en vez de ser más repetitiva, que es algo más para dance floor. Además, mis rolas más populares han tenido una vocal especial.



--¿CómoRaining again, lanzado en Diynamic Music y que se ha convertido en un clásico? una pista que en 2012 tuvo más de 20 millones de visitas en Youtube.


--Por ejemplo, ella fue más que nada una cosa de producción que se me ocurrió hacer en ese momento y que funcionó. Hice un truco y quedó la vocal así, media rara. Todos se sorprendieron, en incluso, algunos empezaron a ver que era un track diferente. La rola tenía un sentimiento especial por cuestiones de clima (siempre llueve en Londres). Era una metáfora y la gente se identificó con eso, y ahora, todo es melodía. La neta es que lo mío viene mucho más de armonías y melodías, que de ritmos puestos uno encima del otro. Yo hago todas las vocales y luego revelaré en un video ‘el truco’ que utilicé en Raining again. La historia de la canción viene por un amigo que vivía en un sótano, y arriba una familia con niños. Estaba en las noches escuchando y haciendo música y en la mañana, los chavos, sus vecinos, corrían y corrían haciendo ruido. Realmente la letra es de cómo te sientes cuando te pasa algo todos los días. Él se la pasaba deprimido y de mal humor. Fue lo que quise plasmar. 



--Entonces, ¿la vocal es la esencia de tus tracks, como en Don´t you call me freak?


--Dont´ you call me freakera una rola que venía de una producción que había hecho con un cuate hace mucho, pero a la cual nunca le dimos seguimiento, y se quedó ahí. Tenía una instrumental y de pronto recordé que tenía por ahí una vocal vieja y la puse; quedó de poca madre.



--Antes, la gente consideraba que la música electrónica era superficial y plástica, fácil de hacer, pues, pero hoy se sabe que hay todo un proceso creativo detrás. Existen instrumentos que cobran vida por el talento que hay en los productores. ¿Qué piensas de ello?


--En la actualidad la mayoría son software, por ejemplo, ese instrumento analógico muy famoso, el TB-303 (de Roland) no estaba planeado para hacer música electrónica. Era para bandas, para que pudieran automatizar sus bajos y tocar encima de él, pero en ningún momento fue planeado para hacer acid house. Algún loco se puso a picar los botones y lo combinó con un TR-909 y exageró las resonancias y distorsiones y salieron esos sonidos locochones. Aunque sea electrónico y tenga una parte automatizada, esas notas hay que programarlas y usar los filtros de una forma u otra para que se cree el efecto ácido. A unos les tocó el corazón pero otros dijeron: ‘qué ruido’. Hay muchos ejemplos, como el del AutoTune, que se hizo para arreglar las vocales de la gente que no podía cantar, pero no para hacer el efecto que se usa en la actualidad. Ahora, si en el hip hop no lo usas estás fuera de onda. Fue el productor de Cher quien lo utilizó por vez primera con la rola Believe, que dejó a todos con la boca abierta. 



--¿Qué le dirías a los muchachos (as) que quieren comenzar a hacer música electrónica? 


--Lo primero es que, aunque puedas tener un estudio bonito y muy equipado, hoy es más fácil hacer música buena con muy poco equipo: con una laptop que aguante más o menos, un controlador y un poquito de software, o con Logic Pro (estudio de grabación). Pero lo que diría hoy, que todo mundo tiene acceso, que intenten hacer algo especial. O lo más especial posible. No ponerse a hacer cuatro loops y ponerlos juntos, que es lo que muchos hacen. Lo escucho en los demos que me mandan ( a su sello) y en producciones que están allá afuera. Es muy fácil poner 4 loops con un groove más o menos chido, poner un bajo, unos efectos y ya tienes tu rola tech houselista para cualquier festival o dance floor. Pero los chavos que de verdad quieran trascender, tienen que crear algo que sea original, dar un concepto; ponerse más tiempo a trabajar y no sacar algo rápido nada más de sacar por sacar. Necesitan encontrar un sonido propio, algo especial que haga decir: esto lo hizo este guey. Que cuando escuches la rola digas es de tal o cual, porque tiene esto u lo otro. En el momento que tus piezas suenen en la Radio y que digan: ese es Betoko, en ese momento creaste una identidad y es cuando estás del otro lado.



--Si un niño te pregunta o tu propio hijo te dice: ¿por qué te gusta la música? ¿qué le dirías?


--Por la misma razón que te gusta a él…  Mi hijo, de 3 años, desde las ocho de la mañana quiere estar con el TR-808 y picarle y ponerse a bailar. Sólo me dice: ‘daddy a wanna play’, y se queda picando los botones y bailando… la explicación es esa.



La pandemia por el Covid-19, que sufre el mundo desde hace meses, ha parado la actividad en clubes, fiestas, festivales y actos en los que regularmente brilla la música electrónica.



Betoko estaba acostumbrado a viajar 3 ó 4 veces por semana a diferentes países donde tocaría. 



--¿Cómo estás viviendo la pandemia?


--Me encantan los aviones y viajar pero ahora es horrible entrar a los aeropuertos, donde no quieres tocar nada y todos te ven feo porque todo mundo está apanicado; no es una experiencia padre y no cambiará en tiempo cercano.



--¿Qué sientes del no trasladarte a otros países para presentar tu música?


--Estoy acostumbrado a estar en los clubes de lunes a jueves y el viernes, regresar al estudio o a dedicarlo a mi familia. Era típico el salir de la casa, era como un break que te da un respiro, o estar con mi hijo de 3 años, que está a full power de mañana a noche. Cuando sales te da espacio para ir y regresar con muchas ganas de verlos. Es heavy estar todo el tiempo en casa porque no he estado en el estudio grande que tengo en el centro de Londres, sólo he podido trabajar en el que tengo en casa, y es difícil, porque aunque cierre la puerta del estudio, a los cinco minutos está tocando mi hijo y no puedo decirle que estoy trabajando. Quiere a su papá. 



--¿Qué más extrañas de tus giras?


--Lo que se extraña, obvio, es el contacto con el público y la música que producimos en el estudio. Es una sensación chingona cuando salgo a tocar el fin de semana una rola si la hice el lunes anterior. Son cosas que tomamos cotidianas pero ahora, éso se acabó. Hice un par de tocadas hace una semana en Croacia, donde todo estaba controlado por los promotores con distancia social y todas las medidas, pero ahora mismo aunque me ofrecieran varias tocadas sentiría una gran responsabilidad de ir y convocar a un chingo de gente, cuando el problema está afuera de la puerta de la casa. Hay quienes están haciendo tocadas normales pero ya volvieron a cerrar, por ejmplo, los clubes en Italia.



--¿Cuál fue tu sensación cuando por primera vez un Dj importante soltó en la pista de baile un track tuyo?


--El primero fue Steve Lawler. Usó una rola mía para una recopilación de él. Creo que fue en el 2008 que me pidieron la canción, porque Steve la había tocado en un set en Canadá. Imagina, venía de hacer otra rola y eso me hizo sentir muy bonito.



--¿Fue un parteaguas? 


--Es que fue raro porque la música electrónica siempre me gustó pero la hacía para mí. Está padre cuando tienes respuesta con DJs conocidos o que respetas.



--¿Dónde te gustaría tocar y cuál es el mejor lugar donde te has presentado?


--Nunca he estado en Japón y me gustaría mucho. Me dicen que es toda una experiencia. Argentina es uno de los mejores lugares. Siempre ha sido es especial para muchos dj del mundo. Y también Brasil y mi México querido. Lo más loco en lo que he estado, es sin duda las after partyen Ibiza, donde ya no tocas para humanos, sino para zombies. Son fiestas de 3 días y los subhumanos van caminando y bailando; viví ahí épocas locotronas. La última vez que toqué en México fue en Puerto Escondido, en un festival fregón.



--¿Extrañas tu país?



--Más los tacos; es lo que más extraño. Mi mamá me puso de apodo Betaco. Llego a México y mi madre me cuenta los tacos que me como. Tengo mis favoritos. Los míos son los que venden en Los Provi. Llegando y saliendo del aeropuerto, voy ahí. No te creas, en casa comemos muchos tacos. Por internet me llegan tortillas de maíz chiquitas como taqueras; son casi iguales. También hay chiles habaneros… Me gusta hacer pollo al pibil porque me encanta cocinar, soy el que lo hace en casa.