martes, 15 de diciembre de 2020

Zombies in Miami: hidrocálidos beats

 

Zombies in Miami






 

La creatividad es una esencia que, en México, se encuentra “desde la punta del norte hasta Quintana Roo”.

 

Inclusive, puede estar en un lugar como Aguascalientes: “¿Es un rancho, o algo así? A veces la gente ni siquiera sabe qué es, o sabe de la existencia de esa entidad”.

 

Pues de ahí proviene Zombies in Miami, formado por los DJ y productores Canibal y Jenouise, cuyas producciones emanan híbridos de tecno con influencias de rock entre otras acústicas, las cuales han sido llevadas a grandes pistas del dancefloor.

Sonidos de sinte, percusiones, vocales y efectos perfuman sus atmósferas y tracks, que se han escuchados en Madrid, Berlín, Barcelona, Amsterdam, Tel Aviv, Lyon, Munich, Moscú…  

 

Zombies in Miami y sus hidrocálidos ruidos han tenido lanzamientos en sellos como Kompakt, Correspondant, Cómeme y Bedrock.

 

La creatividad, como se dijo, está por doquier, pero no se vende en un mall, supermercado, o se pide por internet.

 

No, y en ello está de acuerdo Canibal, llamado también Cani, parte de este dúo que compartió conmigo parte Zombies in Miami.

 

--Puedes tener una gran parafernalia, un gran estudio, pero, si no hay talento ¿qué haces con éstos?

 

--Es verdad, es un gran tema, porque hay quien tiene los estudios más grandes e imponentes pero nunca escuchas su música en un sello; no ves plasmada su música. Entonces, yo prefiero tener las cosas necesarias (equipo), las cuales aprovechamos en el estudio así como en las presentaciones en vivo que realizamos.

 

--Alguien me comentó que el talento no se puede comprar en la tienda de abarrotes.

 

--Es cierto. 

 

Antes de charlar, Cani se dirigía rumbo a su estudio para completar “pendientes de algunos remixes que estaban en el limbo o por terminar”. Algunos son para México y otros para sellos de Polonia y Corea. Por ahí hay algo que hicieron para un track de los franceses Telepopmusik. “Hay cosillas por hacer por ahí”, dice.

 

--¿Esa chambas son un reconocimiento a la creatividad mexicana?

 

--Está bueno cuando hay acercamiento de magnitudes que nunca imaginaste. Sí, es como un buen reconocimiento.

 

No recuerda cuál fue el primer remix de encargo. Pero debió ser “algo local que se hizo sin tanta presión y entre amigos”. Pero el primero que lo impactó, comparte, fue cuando se editó uno que hiciron en formato de vinil. Era una pieza para un proyecto de nombre Coma, de Colonia, que se editó en Kompakt, en el 2013.

 

“Fue un inicio difícil porque fue con una disquera importante”: Kompakt, que ha destacado por su catálogo de productores enfocados en el minimal tecno y tech house.

 

“Tenías que llenarle el ojo a Michael Mayer –cofundador de Kompakt--, quien era el patrón y esperar a que te dijera que era válido para ser publicado en el sello. Y qué mejor que haya salido en plástico y en una de las disqueras más respetadas de Alemania” en el ámbito de la electónica.

 

Relata cómo se entró en el mundo de la música electrónica:

 

“Antes  de que Jenouise estuviera involucrada como DJ, productora, yo, desde la secundaria me estaba dedicando a la música. Tocaba en bandas de rock, ska, reggae y fusión. Mi curiosidad viene de escuchar a grupos que me influyeron. Me llenaron  agrupaciones como Mano Negra, Los fabulosos Cadillacs, (los vascos) Negu Gorriak y Kortatu. Y por ahí del 2001 me dio por picarle y ver qué podía hacer con una computadora, como el crear mezclas y experimentación sonora”.

 

Prosigue: “A partir del 2004 lo tomé más en serio hasta que debuté en el 2005 como productor y Live Act, y luego como Dj; eso fue hasta 2012.”

 

Con Jenouise, con quien tiene una conexión orgánica, se juntó en 2009 con múltiples proyectos. “Nuestra conexión se dio de forma natural. Tenemos gustos similares. Ella primero se involucró como VJ y luego se integró a la música como hasta el día de hoy”.

 

--¿Con qué instrumentos hacías tus Live Act?

 

--Al inicio eran muy arcaicos. Usaba una computadora de escritorio de poca memoria RAM. En aquel 2004 tenía un software de Propellerhead. Eran básicamente dos cajas de ritmo. Dos 808 y dos 303 y con suerte conseguí unos templates que tenían crackeados con otros instrumentos. También utilizaba una consola y listo. Luego los involucré con Reason 2.5.

 

Cani abunda en su comentario: “Un primo me cambió un estéreo y una guitarra eléctrica por una caja de ritmos Roland 307, que a la fecha tengo, está buena. Con eso empecé; fue algo muy precario pero en esos tiempos era lo que había y con eso salían las cosas bien. Después, me hice de una laptop, trabajaba con Ableton Live y con un controlador Oxygen (de M-Audio), así como con una interfaz Native Instruments. Era con lo que hacía mis primeros Live Act hasta 2006.”

 

--¿Qué cambios has visto en los equipos? ¿Cómo ves su evolución?

 

--En esos días que se trabajaba con poco, podías conseguir software libres de uso y con éso me adaptaba. Claro, con mi groovebox. No me quise clavar en comprar sintetizadores o instrumentos hasta que me cayó una oferta barata y compré un Micro Korg, que a la fecha me sigue pareciendo una instrumento útil, sencillo y compacto.

 

Comenta que los resultados “salen como. Me gusta adaptarme a las coas que tengo y que suelo utilizar cuando toco en vivo”.

 

Ahora, él está más que contento “con el equipo que tengo de Native Instruments: un Komplete, que está a la derecha de mi escritorio y un controlador que me facilita todo. Es como tener un piano con el que plasmas todas tus ideas. El software de NI me lo hace todo sencillo”.

 

Por ejemplo, disparas “las escena desde Ableton Live con Komplete” y a volar.

 

--¿Cómo es tu proceso de creación?

 

--A veces es difícil hacer un remix porque puedes escuchar el track que te mandan y lo tienes que adaptar a tu rollo, a tu firma musical. A veces es complejo. La mayoría de las veces te mandan los stems,  las partes musicales o vocales con mala digitalización, o no de la mejor manera, y eso te quieta tiempo, porque tienes que hacer correcciones. De hecho, primero tienes que escuchar los clips sin el track completo. Puedes detectar que hay elementos que te puede ser funcionales. A veces usas la voz, un sintetizador u otra cosa que pueda ir con tu estilo. Eso es lo que hacemos primero.

 

Confiesa que “a veces, la inspiración viene por la parte de un bajo, o por una melodía. Es cambiante. Cada track es una aventura y un empezar de cero. No se trata de repetir el mismo patrón de: voy a poner una batería y empezar con el bajo. Más bien, hay que adaptarse a los elementos que te dan y de ahí viene la magia para empezar”.

 

--¿Hay algo que te inspire más allá de la música? ¿de tu entorno de vida, por ejmplo?

 

--Hay factores que nos gustan, como salir a relajarnos al campo. Somos muy de ver plantas... pero no significa que veamos el cielo y nos inspiremos para una rola. Es como un chip que está ahí. Sólo nos dejamos llevar por el mood que traemos o la situación en la que estamos, o si estamos felices por algo o si un nos vibra algo mucho y se nos pega. Cuando hemos hecho un disco completo nos hemos basado en cosas concretas, como en nuestro gato.

 

--La situación actual de la Pandemia afecta la colectividad, al dancefloor, cuya esencia es la reunión de la gente…

 

--Es duro. Surgen actos, pero un poco desafiando al peligro. Aunque también hay que ponerse en los zapatos de los promotores, que tiene que trabajar de una forma. No hay que olvidar que los clubes y festivales son economía y sin ellos es difícil. Nosotros, por suerte, hemos tenido oportunidad de tocar en uno que otro acto, con cubrebocas y sanitizaciones. Por ahora hay que aprender a vivir con lo que tenemos, con la situación, con las cosas que nos pueden ayudar. Ya llegarán mejores días para disfrutar del dancefloor como lo hacíamos antes…

 

Porque “uno puede pensar que un artista no tiene la necesidad de trabajar, pero hay niveles socioeconómicos en cualquier parte y hay gente que tiene que trabajar como DJ para darle de comer a toda una familia como lo hace un arquitecto o un ingeniero”.

 

El nombre de Zombies in Miami, comparte, “no fue pensado ni inspirado en Halloween ni nada”.

 

Recuerda: “Tenía otro proyecto con el que hice un track medio electrofunk que se llamaba Zombies in Miami, “muy pegajoso, y el cual la gente de Aguascalientes pedía cada vez que tocaba en una fiesta. No sabían como nos llamábamos pero sí conocían la canción y por mera broma decidimos llamarnos así, porque el nombre está cotorro. Es la única historia que hay; no hay gusto por Miami ni fanatismo por los zombies”.

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 


miércoles, 9 de diciembre de 2020

Chamán y Caifán: Diego Herrera


Medios y Media
Diego Herrera.                        Foto: Medios y Media



El silencio “es una gran música” que lo ha ayudado “a reinventarse, a experimentar”, pero más: a descubrir la esencia del misticismo.


Parecen ideas muy new agelas de Diego Herrera. Pero no, sólo es el sentir de un caifán que también podría ser también medio chamán. 


Herrera es tecladista y saxofonista de la banda Caifanes, esencial grupo de rock mexicano. Además de productor y ser parte de esa conocida banda, ha hecho cualquier clase de experimentos: un viaje chamánico para conocer a nuestro animal de poder, la comunicación metafísica con nuestros seres amados a través del silencio, o, en un sentido más aterrizado, la musicalización de películas de todo tipo, así como series televisivas, labor que ya comparte con su hijo. 


Es un incondicional de la música; es su vida, dice. Cada momento recuerda que su maestro, un hombre que ya no está con nosotros de nombre Claudio Naranjo, le dijo que el mejor vehículo para acercarse a Dios es la música.


La música brinca en el cerebro pero pasa directo al corazón”, asegura Diego.


--¿Eres un incondicional de ésta, un facilón con ella? Se le bromea al músico.


--Sí. Hay un poco de todo. Hice música para publicidad, que tiene su lado.Scorespara cine… Es un privilegio vivir de lo que te gusta y no coincibo la vida de otra manera. La cosas que trascienden tiene tu esencia; las haces porque las quieres hacer. Hay otras que desarrollas por dinero pero al final, para mí ha sido muy importante perderme investigando, experimentando.


La expresión sonora ha sido mi gran compañera, porque puedo agarrar una guitarra y a viajar... Ha sido un acierto irme por el camino de la reinvención constante. Aunque también hay que darse la oportunidad de los accidentes; es decir, irte por otros senderos”, afirma.


--¿Qué tan significativo es para ti el misticismo en la música?


--Lo es todo. Claudio Naranjo decía que el mejor vehículo para acercarse a Dios es la música. Una vez en Madrid, me invitaron a escuchar flamenco y durante la sesión no podía dejar de llorar; no entendía porqué, pero creo que hay un linkde vidas pasadas que me hace recordar siempre que el corazón es música, son beats. 


Relata lo importante que fue en un punto de su vida encontrase con un chamán: “Vengo de una familia de terapeutas, y por fortuna caí con un hombre mágico a quien asistí por ocho años. Fue regresar a mi parte vulnerable, a saber quién era. Me metí en ese viaje para encontrar a mi animal de poder. Hicimos ceremonias de todo tipo: de fuego, de temazcales... Cosas interesantes, formadoras y aleccionadoras. La idea era apreciar lo que tenemos, que es mucho, aunque nos cueste trabajo verlo porque siempre apreciamos el jardín del vecino de enfrente.” 


--El silencio está junto de ti, está en tus trabajos, en todo lo tuyo.


--Soy amante del silencio porque es una gran música. En ese trabajo que hice sobre él (Música del silencio) hay un parte que me costaba entender: que hay personas primordiales es nuestra vida que queremos y que son influyentes para nosotros. El caso de mi papá (a quien dediqué el disco) fue especial, porque él estaba perdiendo el oído, y para mí era difícil decirle que lo quería. Deseaba hacerlo antes de que se me fuera puesto que buena parte de mi herencia musical la tengo por él. Esa placa discográfica fue una cuestion de agradecer a muchos, como al chamán Thomas Lake o a Eugenio Toussaint, a quien le dediqué la pieza El príncipe.


Toussaint no lo sabía, pero Diego lo escuchaba ensayar en su casa, y eso fue lo que lo influyó pero no se dio cuenta hasta que el jazzista se murió hace unos años. 


En un punto en mi vida me disgusté con mi padre y me fui a rentar un cuarto con los hermanos Toussaint (Eugenio, Fernando y Enrique). Vivía en la casa de esos virtuosos, de los que aprendí mucho”, comenta.


Aunque el piano no le era ajeno, tocarlo en Música del silencio“fue un experiemento padre, aunque me dio miedo la exposición. Me costaba más trabajo tocar en un pequeño foro ante 30 personas que frente a las 80 mil que reunía Caifanes en el Zócalo”. 


Herrera ha estado musicalizando series, pero recuerda el tiempo, antes de ser parte de Caifanes, que le tocó sonorizar películas, algunas de éstas de las llamadas videohome.


Relata que, “con un piano, comenzaba su trabajo. Luego me iba a una moviola (máquina usada en televisión y cine que reproduce imagen y sonido)en la que metía la película y cronometraba dónde entraba la música. Después, convocaba a músicos para interpretar las canciones. La verdad, no podías escuchar nada de lo que habías hecho en el momento. Pero ahora, tengo cuatro objetos con los que puedo grabar en un segundo. Era chamba chingona porque te encerrabas, pero la modernidad ha hecho que puedas previzualizar, inclusive o grabar todo tú solo”. 


--¿Cómo se va a un mundo virtual sin perder esencia siendo un creador al que le gustaba sentir la madera del piano?


--Cuando comencé con Caifanes, había poco pero ya se comenzaban a desarrollar herramientas digitales para la música, pero no me animaba. Tenía un sintetizador Yamaha, que aguantó años; lo usaba para unas 200 tocadas al año. Tiempo adelante, descubrí Komplete Kontrol de NI, con el quehizo Heridos,sencillo que publicó Caifanes en marzo pasado después de 25 años sin canciones inéditas, la cual, para su beneplácito, ha sido muy bien recibida luego de haberla presentado por primera vez en vivo en el festival Vive Latino.


Comparte que ahora en la creación de scores, “lo importante es no perder de vista que la música es parte de algo. Hay saber qué estás acompañando, que trabajas en funcion de una imagen, un diálogo; qué estás componiendo y que eres parte de un ambiente. Me ha ido bien porque nunca he dicho: ésto va para atrás, no me gusta, no funciona. A veces no lo detectamos pero es notable lo que la música dice en un audiovisual. 


Diego vive feliz con su familia en Cuernavaca, aún encerrado por la Pandemia. “No es diferente a lo que vivo. Soy un hombre encerrado, me meto en mis rollos. Con mi hijo estamos haciendo Muerte sin fin. Llevamos dos temporadas con esa chamba de estudio”, lo cual agradece.


--¿Las pleitesías sirven para decir: gracias?


--Más nos vale ser agradecidos. Claudio Naranjo decía: ‘si te haces grande eres incapaz de verlo pequeño’. Y de ello es lo que está hecho la vida. Es lo que te llena. Ponerse en lugares vulnerables es la clave de todo. Lo rutinario no tiene energía. Hay que estar abierto a lo nuevo. 


--25 años con Caifanes ¿Cómo se mantienen los pies en la tierra?


Cuando iniciamos con Caifanes perdimos los pies varias veces. Lograr la semilla de la gratitud es ver una tocada con mucha gente conectar con la emoción. Transmitir algo que mueva a la gente porque a veces somos autómatas. Amo dar gracias porque hay arroz, e inculcar en la vida el hacer lo que nos gusta.


--Se llama libertad y eso se ve en el amor al trabajo.


--La música es un vehículo para éso. Caifanes surgió porque queríamos hacer música como nosotros la deseábamos. La única limitación en la banda éramos nosotros mismos. Igual con toda la gente, la restricción es uno mismo. Hay que hacer las cosas y llevarlas a las máximas consecuencias… fluir, caminar, aprender.


--He sentido la autolimitación en muchos músicos de academia. ¿Hay una especie de yugo con el cuaderno pautado?


--La música es una chingonería. Las limitacions se aplican al ser humano más que sólo al músico. Uno es su propio juez y al que hay que controlar, porque es severo. La mayoría de las cosas que trascienden rompen los moldes. Crear es como comer… hay mil herramientas en todos los ámbitos con la tecnología. La Pandemia ha servido para tener tiempo para aprender...





miércoles, 2 de diciembre de 2020

El universo sonoro

El universo es acústico...


Imágenes icónicas obtenidas por misiones espaciales como el Observatorio de rayos X Chandra y los telescopios Hubble y Spitzer, fueron traducidas en sonidos por la agencia espacial estadunidense, la Nasa.


Una de las primeras fue una imagen del Cúmulo Bala, que proporcionó la primera prueba directa de la materia oscura, misteriosa sustancia que constituye la gran mayoría de la masa del Universo.


Los rayos X de Chandra muestran dónde el gas caliente en dos cúmulos de galaxias fusionadas ha sido arrancado de la materia oscura, visto a través de un proceso conocido como "lente gravitacional" en datos del Hubble y telescopios terrestres.


Al convertir esto en sonido, los datos se desplazan de izquierda a derecha y cada capa de datos se limita a un rango de frecuencia específico. Los datos que muestran la materia oscura están representados por las frecuencias más bajas, mientras que los rayos X se asignan a las frecuencias más altas. Las galaxias en la imagen reveladas por los datos del Hubble, muchas de las cuales están en el cúmulo, están en frecuencias de rango medio.


Luego, dentro de cada capa, el tono se establece para aumentar desde la parte inferior de la imagen hasta la parte superior para que los objetos hacia la parte superior produzcan tonos más altos.


La Nebulosa del Cangrejo, el segundo ejemplo, ha sido estudiada por personas desde que apareció por primera vez en el cielo de la Tierra en 1054 d.C. Los telescopios modernos han capturado su motor duradero impulsado por una estrella de neutrones que gira rápidamente y que se formó cuando una estrella masiva colapsó. La combinación de una rotación rápida y un campo magnético fuerte genera chorros de materia y antimateria que fluyen desde sus polos y vientos hacia afuera desde su ecuador.


Para la traducción de estos datos en sonido, que también se desplaza de izquierda a derecha, cada longitud de onda de luz se ha emparejado con una familia diferente de instrumentos. Los rayos X de Chandra (azul y blanco) son sonidos de percusión, los datos de luz óptica del Hubble (violeta) son de cuerda y los datos infrarrojos de Spitzer (rosa) se pueden escuchar como instrumentos de viento. En cada caso, la luz recibida hacia la parte superior de la imagen se reproduce como notas de tono más alto y la luz más brillante se reproduce más fuerte.


El proyecto de sonificación de datos está dirigido por el Chandra X-ray Center (CXC) como parte del programa Universe of Learning de la Nasa.










miércoles, 25 de noviembre de 2020

Las 30 monedas de Alex de la Iglesia

Alex de la Iglesia



Alex de la Iglesia es dueño de un fascinante humor negro.


Una vez charlé con él en un festival de cine de Guadalajara. Esa ocasión, el director estaba en México intentando promover La comunidad800 balas, dos de sus cintas que nunca encontraron nicho. Ninguna distribuidora se interesó. Si acaso La comunidad,producción que en 2000 fue postulada a 15 premios Goya y que dio el galardón en el Festival de San Sebastián a Carmen Maura, su protagonista, como mejor actriz, fue exhibida en nuestro país por televisión de paga.


En ese encuentro de cine de Jalisco, De la Iglesia "vagó por los pasillos de su hotel semidesnudo en busca de distribución, pero no la encontró", y lo que hizo fue, "darse a la bebida por las noches... Es una pena", me contó irónicamente el realizador, que tiene en su filmografía títulos como Mirindas asesinas(cortometraje),Acción mutante, El día de la bestia, Perdita Durango, Muertos de risa, Crímenes de Oxford, Las brujas de Zugarramurdi.


Alex de la Iglesia es uno de los realizadores más destacados en los recientes años en España, donde inclusive fue presidente de la academia de cine de ese país. Tiene siempre un buen discurso, no sólo personal, sino cinematográfico que en lo personal lo hace uno de mis favoritos.


Es un chingón del humor negro que dice que los grandes sabios son los que saben hacer reír y que la diversión es el único camino a la reflexión.


Alex de la Iglesia me comentó que la comedia es el lenguaje de los dioses, que “el drama me resulta atractivo, igual el terror, incluso me gustan las cintas que no tienen género, pero no hay nada mejor que la comedia. Si alguien se dice realmente bueno, algún día debe filmar una comedia; es a lo que tengo más respeto en mi vida. Para mí los grandes sabios son la gente que sabe hacer reír. Yo establecería una secta religiosa que guarde el culto a la risa”.


El gordo bilbaíno me recordó que a un amigo suyo que hablaba de los humoristas estadunidenses decía que había dos tipos de humor: “los que se ríen de sí mismos y los que lo hacen de los demás. A mí me resulta más cómodo, quizá por cobardía, hacerlo de mí mismo. Me resulta más amable y me da pie a hacerlo de los demás. Esta es un profesión en la que rápido puedes perder el norte. Debes saber tus límites y luego intentar contar las cosas con la mayor de las tranquilidades y sinceridad.”


Le pregunté si considerabapenoso que la comedia se manejaramal en el cine, a lo que me contestó: “Es una desgracia, pero por otro lado es una ventaja, porque si fuera reconocida se le daría un peso y un rigor que la harían decaer. Desde el momento en que los idiotas se dieran cuenta de que la comedia es algo importante, la estropearían. Es perfecto que esté en un lugar absurdo, en el cual es valorada por un individuo de la calle o por un intelectual. Es el gran lenguaje, es la clave de la vida.”


Alex dibujaba historietas desde los 10 años; se recibió como licenciado en filosofía. Trabajó como director artístico en programas de televisión, así como en la cinta Todo por la pasta, de Enrique Urbizu.


Decía que México lo volvía loco:El cine en habla española no tiene repercusión desgraciadamente para nosotros, porque creo que es muy bueno, pero el problema es que no tenemos esa repercusión que tiene la gran industria de Hollywood. Cuando haces una cinta te desnudas, dices quién eres, qué es lo que te gusta, hasta dónde llegas para plantear un problema, tu nivel anímico, si eres un pesado o un idiota. No obstante, México es especial: me vuelve loco, siempre que voy me dan ganas de quedarme, porque la vida se vive intensamente; por desgracia, ahora España se ha creído Europa. Recuerdo que hubo momentos en el que nos parecíamos mucho a ustedes y eso se ha perdido. Europa se ha globalizado, pero a la baja, encuentras las mismas putas tiendas en todos los países. Leen los mismo putos libros, ven las mismas putas películas.”


Ahora, el realizador estrena 30 monedas, serie española de HBO. 


Álex de la Iglesia transforma Pedraza, un pequeño pueblo de Segovia, en el epicentro de la lucha entre el bien y el mal en 30 monedas.Monstruos, posesiones, exorcismos, reliquias e incluso el mismísimo diablo se dan cita en esta ficción en la que el director de El Día de la Bestia vuelve a combinar la iconografía religiosa con oscuros elementos sobrenaturales para destapar una demoníaca conspiración global que busca hacerse con las 30 monedas por las que Judas traicionó a Jesús.


Compuesta por ocho desmesurados episodios que se estrenaran semanalmente en HBO, '30 monedas' -que celebró su puesta de largo mundial como Proyección Especial Fuera de Competición en el 77º Festival Internacional de Cine de Venecia en septiembre y también pasó por Sitges el pasado mes de octubre- supone la segunda incursión de Álex de la Iglesia en el mundo de las series tras Plutón BRB Nero, una comedia futurista que emitió La 2 entre septiembre de 2008 y diciembre de 2009.


De la Iglesia señaló en una entrevista concedida a la agencia española de noticias Europa Pressque esto tampoco supone abandonar a su suerte a las salas de cine, que atraviesan una situación crítica lastradas por la pandemia de coronavirus.


"Por supuesto que quiero que los cines sobrevivan y estoy absolutamente de acuerdo con todos los que quieren mantener las salas. Pero eso no significa que no piense que en este momento existen otras ventanas y que crea que las plataformas han ayudado a que el audiovisual esté viviendo una auténtica edad de oro", argumenta al ser preguntado por la carta firmada por numerosos representantes del cine español como Almodóvar, Trueba, Coixet o Bayona en la que reclaman al Gobierno un "plan de supervivencia" para las salas.


"Los formatos son absolutamente compatibles y negarse a la compatibilidad es negar el avance. Esto podría haber ocurrido hace 10 o 15 años, y no se hizo porque la industria no lo entendía, ahora lo tiene delante y es lamentable que algunos sigan sin verlo", proclama De la Iglesia que ya defendió esta "compatibilidad" de ventanas durante su etapa como presidente de la Academia de Cine, cargo que ocupó de junio de 2009 a abril de 2011.


"Hay que salvar las salas, sin duda alguna, pero lo que hay que salvar fundamentalmente es la producción cinematográfica y ahora las salas no son la única ventana", sentencia el director que en '30 monedas' viaja desde Segovia hasta el corazón del Vaticano de la mano de tres improbables héroes: un cura exconvicto y boxeador (Eduard Fernández), una veterinaria (Megan Montaner) y un alcalde algo atolondrado (Miguel Ángel Silvestre). Tres singulares personajes que se enfrentan a demoníacas y poderosas fuerzas que buscan reunir la reliquia más codiciada, las 30 monedas de Judas. Y una de ellas ha acabado en Pedraza.


Y también tres, curiosamente, son los motivos que llevaron a Álex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría, su colaborador habitual y co-creador de la serie, a elegir este pueblo segoviano como escenario de una serie en la que la localización tiene "un papel importantísimo".


La religión católica está presente en mi vida desde el minuto uno. Está en nuestra historia, en nuestras tradiciones y en nuestra manera de ver el mundo, sea eso para bien o para mal", sostiene De la Iglesia que a partir de una premisa, "la existencia del bien y el mal", desmonta "esa visión maniquea" para intentar hacer ver al espectador que "en el mal hay elementos de bien y que en el bien hay elementos malvados y que no existe el uno sin el otro".



 

domingo, 18 de octubre de 2020

Dan Zlotnik, amante incondicional de la música

 

Dan Zlotnik


Dan Zlotnik es un amante incondicional de la música. Más que su musa, es su eterna compañera. Tal es así que cada vez que está arriba de un escenario interpretando, con su saxofón o clarinete, cualquier género, sólo se le ve sonriendo de felicidad.


Dan, quien también es arreglista, compositor y productor, podía tocar en 180 conciertos al año, desde pop hasta jazz vanguardista. O estar al frente de la dirección artística del cantautor Napoléon, o acompañar en sus giras a la cantante Lupita D'Alessio, al grupo Zoe, a Natalia Lafourcade o a la reina disco Gloria Gaynor. Y en su curricula, tiene más de 200 álbumes como productor, arreglista y músico invitado. 


Ahora es compositor de bandas sonora para cine y series de Netflix o HBO. Tiene más de 30 créditos en trabajos audiovisuales, incluyendo la cinta La delgada línea amarilla, con la que se estrenó al hacer el scorecompleto del filme, por el cual, por cierto, la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinermatográficas lo nominó para un premio Ariel. El filme fue dirigido por Celso García y producido por Bertha Navarro y Guillermo del Toro.


Me contó en una charla que el proceso de musicalizar cine llegó de forma natural, porque poco antes de la pandemia, “había decidido girar menos. Estaba con Zoe en el acústico, pero se acabó y vino esta decisión de empezar en ese tema y he tenido suerte”.



El músico comparte cómo se inició en la elaboración de sus “pinceladas” para crear paisajes sonoro-cinematográficos:



En diciembre renuncié al último jale de hueso (acompañar a otros músicos) que tenía. Dejé la gira de Zoé para decicarme a hacer scores, y estar en mi estudio y en mi casa encerrado. La pandemia no fue tan distinto a mis planes. Llevaba rato pensando tocar menos porque durante mucho tiempo lo hice mucho. Era ridículo como podía hacer 180showsal año. Me encanta tocar en vivo pero no quería llegar al punto de odiar tocar para otros, entonces, comencé a hacer bandas sonoras con la mancuerna de Camilo Froideval, con quien he trabajo mucho en este tema. De una forma empezamos a tener series, películas... La mayoría de los servicios de streaming, por la pandemia, decidieron acelerar sus proyectos y entonces tuvimos mucho trabajo. Fue intenso”.


--¿Cómo fue la primera vez que decidiste volcarte a la producción de musicalizar cine?


--Hace como 11 años comencé una relación con la que es mi pareja. Estaba haciendo la gira con Zoe. Cuando terminaba supe que ya no estaba tan padre. Antes amaba viajar, subirme a un avión, tocar mucho y conocer gente. A todos los géneros musicales les encontraba algo bueno; me la pasé bien en todos los jales que hice. Desde Gloria Gaynor hasta cualquier grupo defree jazzraro, yo estaba sonriendo y gozando. Pero cuando empecé a sentirte que no estaba contento, que mi agenda era un caos, me dije: qué otro camino puedo tomar, porque la música me gusta la mucho y no la puedo dejar.


Zlotnik continúa: “Comencé a hace arreglos para discos de amigos, y la neta todos eran proyectos muy buenos. Era fácil aprender de ellos. Pero decidí estar en mi estudio, grabar y escribir música, y de ahí vino la oprtunidad de hacer pruebas para una película en la que la banda sonora era pura música de big band. Me hablaron para escribir algo. A partir de ahí todo cayó natural. Iba como sesionista a un curso de la productora Bertha Navarro, que se llamaba Laboratorio de Música para Cine. Me contrataban para grabar en un día pero luego quise ir como alumno. Entré y me la pase increíble. De ahí, poco tiempo después conocí a Celso García por el diseñador de sonido Sergio Díaz (quien trabajó en la películaRoma), quien estaba en los cursos. Celso, quien preparaba su ópera prima La delgada línea amarilla, quería que el músico firmara su primera cinta con él. Y así entré haciendo una cinta que me sirvó para aprender.”


--Fue un bautizo. 


--Me nominaron al Ariel. Y fue la primera cinta con la que me invitaron al Telent Campus de la Berlinale. Tuve suerte. Es la única cinta de la que vi todos los cortes y no tenía música temporal. La película venía en cero, con diálogos y nada más. Fue muy bonito darle pinceladas a la historia. 


--Háblanos de tu proceso creativo.


--Depende de cada proyecto, pero la parte más chingona es que en cine el trabajo es en equipo. Todo lo haces con más gente y eso, en vez de eso tomarlo como algo malo, yo lo veo como muy liberador. Me gusta sentirme parte de un crewpara saber que donde la cague habrá una mano que entrará a ayudarme. Lo que siento cuando estoy en un equipo bueno es que no me tengo que preocupar porque sé que alguien volverá en buenas, ideas malas. En cine, lo único que tenemos que hacer es contar un historia que se entienda. 


Abunda en sus comentarios: “Siendo concretos, cuando tengo suerte me mandan unos guiones y ya estoy ideando el universo. Hay otros proyectos que llegan más armados, con música muy concreta; o sea, ya tengo corral por donde puedo pasearme. Realmente cada proceso es distinto y cualquiera me gusta. No es que sienta que hay un camino ideal o el lienzo vacío.” 


--En el proceso colectivo de creación, el aprendizaje es eterno. ¿Qué es para tí la enseñanza?


--Soy afortunado porque he estado en diversos territorios aprendiendo. Cada vez que me siento cómodo en un lugar intento moverme para estarlo menos y aprender más. En especial, la música para cine es estar aprendiendo todo el tiempo. Siempre te enfrentas a un desafio distinto. Es encontrar melodías chingonas para ayudar a la película donde lo necesita. Encontrarme en terrenos no confortables es lo que me gusta. Apenas hice reguetón para una película... te tienes que meter en distintos universos y aprenderles de todos.


--Sabemos que hay prejuicios en la música como el que si eres de formación académica nunca tocarías géneros populares. ¿El estar abierto a todo género musical te ha hecho descubrir nuevos caminos? 


--Nunca tuve prejuicio con los géneros. En un mismo mes tocaba con El Haragán, con Natalia Lafourcade o con un trío de free jazz. También tenía que grabar con OV7, hacerles arreglos. Nunca me pareció que había chamba que no se hiciera lo mejor posible. Toda es respetable. Hacer el trabajo lo mejor posible es lo que me mueve. Hacer tu trabajo bien no es negociable. 


Comparte: “Ver a Lupita D'Alessio, con quien trabajé 14 años, hacer que una multitud de 10 mil personas se calle cuando habla frente al micrófono, es una clase maestra. Otro ejemplo es el de Napolén, un artista que hace que hasta un viejito en silla de ruedas se levante a cantar sus canciones, genera vida. Para eso es al arte, para dar vida. Tuve buenos maestros en todos los géneros. 


Agrega: “Hay música que no escuchas en tu casa pero hay audiencia que sí, y es arrogante pensar que toda esa gente a la gusta la música que a ti no, es muy pendeja. Puede que a alguien le guste Maluma, pero eso no quiere decir que sea una mierda. Hay rolas como la popularDespacito que están bien hechas. Hay buenos músicos haciendo eso. Trabajos impecables; hay un arte en el hacer las cosas bien.


--¿Cómo fue tu descubrimiento del mundo de la música electrónica?


--El mundo del cine ha cambiado de la era de los grandes estudios en los que se podía ver a un John Williams (creador de la música de Star Wars y ganador de varios Oscar) sentado frente al piano mostrando los temas al cineasta. Pero hoy día no es así. Mi trabajo no tiene qué ver con eso. Mi labor es construir cosas que no tengo que pedirle a nadie que se imagine. Hoy le puedo mostrar al director lo que le voy a proponer. Tengo una pantalla de 50 pulgadas en la que está corriendo al cinta y yo viendo el diálogo constante entre música y visual. Hay una comunicación entre lo que sucede en al filme y el sonido. Ésto hace que uno tenga una relacion creativa con el director mucho más concreta, porque el director puede ver los pasos en falso que damos. Es una maqueta armada.


--Todo instrumento, ya sea de hardware o sofware no es nada sin la sensibilidad humana.


--Es la parte más chingona. Abres un software y te lleva a un montón de lugares que no te imaginas. Si sólo tuvieras, por ejemplo, un martillo, un desarmador y unos tornillos, no son nada si ellos no te recomiendan hacer una mesa, ¿verdad? 



Musicalizando cine






domingo, 11 de octubre de 2020

Betoko, talento mexicano en el dancefloor mundial

 





Betoko es orgánico y melódico. Y aunque parezca una cacofonía o un loop,la descripción que hace de sí mismo es la más acertada para este creador sonoro que llegó a la música electrónica de manera natural. Para él era un pasatiempo, pero desde hace unos años y hoy día, sus tracks tecno, minimal y house,son tocados por los mejores Djs del planeta, lo que lo ha colocado como uno de los productores más respetados en la escena.



Hablé con Betoko hace unas semanas. Fue una entrevista con el productor para un blog de unos amigos amantes de la música electónica, como yo. 



Betoko, quien a veces es “Betaco”, como lo llama su mamá cuando viene a su tierra, México, tiene un enorme y estimado catálogo de rolas perfumadas con una esencia propia, las cuales están incluidas en su propio sello discográfico OKO Records. Éstas han sido tocadas, interpretadas y hasta remezcladas por experimentados productores y Djs como Steve Lawler, Sasha, Nick Warren, Armin Van Buuren, M.A.N.D.Y, Gregor Tresher, Martinez, Dubfire, Sven Vath y Marco Carola, entre muchos, con los que también ha compartido los escenarios más importantes. Sus piezas también han sido requeridas y licenciadas para su uso en programas de televisión como CSI,o para campañas publicitarias, así como en el DVD y CD Madonna’s Sticky & Sweet Tour.



Beto Cohen, su nombre real, es oriundo de Guadalajara, pero desde hace dos décadas vive en Londres. Cuenta cómo nació Betoko tras unas vacaciones en esa ciudad y luego de conocer a un señor de nombre Eliot Cohen: leyenda de la música en Inglaterra que grabó en su estudio, Red Bus Recordings, a músicos y bandas como Michael Jackson, Madonna, George Michael, Culture Club, Spandau Ballet, Alison Moyet o Duran Duran, entre otros. 



Por cierto, don Eliot, es tío de Beto, quien cuenta el inicio de su historia en Europa:


En 2002 fui a Inglaterra a visitar a mi hermano que ya vivía acá. Apenas habíamos vendido un estudio de grabación. Así fue la decisión y todo terminó amigable. Entonces, no tenía plan específico de quedarme. Tengo un tío, primo de mi papá, Eliot Cohen se llama, es una leyenda pesada en la industria con su estudio, una de las suites de grabación más famosas de Londres: Red Bus Recordings, estudios que tienen una historia sin precedentes de grabación, mezcla y masterización. Están cerca de los estudios Abbey Road. A mi tío lo conocí en los años 80 cuando fui de vacaciones con mis papás, pero no había mucho contacto con él. Cuando fuimos en los años ochenta mi papá me dijo que fuera a verlo, y fui. Recuerdo que en el estudio había un sinteYamaha DX7. A mi tío le dije que si me dejaba tocarlo. Ya en la nueva visita, en el 2002, fui al estudio pero ahora me llevé un teclado mío, un Triton. En ese tiempo estaba haciendo el scorede un cortometraje. Le dije esa vez a mi tío que si su estudio estaba libre me diera chance de usarlo un par de días.”



Betoko continúa narrando: “Me preguntó que si sabía usarlo. Le dije que no, pero ahí estaba un ingeniero al que le dije que nomás me dijera dónde estaban las entradas y las salidas y ya. El tío Eliot me dejó dos días chambeando en mi música. Luego me dijo que le enseñara lo que había hecho. Le puse la canción y me replicó: ‘esto tú lo hiciste, tú solo’. Le respondí que yo había hecho la voz y la guitarra también... Y volvió a preguntarme: ‘¿De dónde saliste? ¿Por qué no estaba enterado de ésto? Tú te quedas en Londres, y me convenció. Me quedé. Me daba sesiones con artistas para ingenierar. Después me ofrecieron un trato para publicar con un filial del estudio y lo demás vino poco a poco. Todo fue orgánico. No había mucho a qué regresar a México, como por una pareja un negocio o algo así. Estaba la cancha abierta y me quedé.



Betoko en Red Bus Recordings


--¿Qué necesita tener un trackpara que los grandes productores y DJs lo elijan para tocarlo en pistas de baile o en festivales? O, para que enamore.


--Siempre he sido bastante melódico. Vengo de una escuela de pop y de rock (tocaba la batería y guitarra en bandas cuando era adolescente). No me originé en el underground. De más chavo hacía cosas poperas. Producía cosas para bandas pop. Debo aclarar que no me gusta la palabra mainstreamo comercial porque es muy odiada y no tiene porqué serlo. Para mí la palabra comercial significa que la escucha más gente y que es más popular, así de fácil. Hay pop caca y pop bueno. Hay electrónica comercial caca y hay electrónica comercial super buena. Vengo de escuela de pop y supongo que meter melodía en música electrónica, considero, crea un poco de más historia en la rola, en vez de ser más repetitiva, que es algo más para dance floor. Además, mis rolas más populares han tenido una vocal especial.



--¿CómoRaining again, lanzado en Diynamic Music y que se ha convertido en un clásico? una pista que en 2012 tuvo más de 20 millones de visitas en Youtube.


--Por ejemplo, ella fue más que nada una cosa de producción que se me ocurrió hacer en ese momento y que funcionó. Hice un truco y quedó la vocal así, media rara. Todos se sorprendieron, en incluso, algunos empezaron a ver que era un track diferente. La rola tenía un sentimiento especial por cuestiones de clima (siempre llueve en Londres). Era una metáfora y la gente se identificó con eso, y ahora, todo es melodía. La neta es que lo mío viene mucho más de armonías y melodías, que de ritmos puestos uno encima del otro. Yo hago todas las vocales y luego revelaré en un video ‘el truco’ que utilicé en Raining again. La historia de la canción viene por un amigo que vivía en un sótano, y arriba una familia con niños. Estaba en las noches escuchando y haciendo música y en la mañana, los chavos, sus vecinos, corrían y corrían haciendo ruido. Realmente la letra es de cómo te sientes cuando te pasa algo todos los días. Él se la pasaba deprimido y de mal humor. Fue lo que quise plasmar. 



--Entonces, ¿la vocal es la esencia de tus tracks, como en Don´t you call me freak?


--Dont´ you call me freakera una rola que venía de una producción que había hecho con un cuate hace mucho, pero a la cual nunca le dimos seguimiento, y se quedó ahí. Tenía una instrumental y de pronto recordé que tenía por ahí una vocal vieja y la puse; quedó de poca madre.



--Antes, la gente consideraba que la música electrónica era superficial y plástica, fácil de hacer, pues, pero hoy se sabe que hay todo un proceso creativo detrás. Existen instrumentos que cobran vida por el talento que hay en los productores. ¿Qué piensas de ello?


--En la actualidad la mayoría son software, por ejemplo, ese instrumento analógico muy famoso, el TB-303 (de Roland) no estaba planeado para hacer música electrónica. Era para bandas, para que pudieran automatizar sus bajos y tocar encima de él, pero en ningún momento fue planeado para hacer acid house. Algún loco se puso a picar los botones y lo combinó con un TR-909 y exageró las resonancias y distorsiones y salieron esos sonidos locochones. Aunque sea electrónico y tenga una parte automatizada, esas notas hay que programarlas y usar los filtros de una forma u otra para que se cree el efecto ácido. A unos les tocó el corazón pero otros dijeron: ‘qué ruido’. Hay muchos ejemplos, como el del AutoTune, que se hizo para arreglar las vocales de la gente que no podía cantar, pero no para hacer el efecto que se usa en la actualidad. Ahora, si en el hip hop no lo usas estás fuera de onda. Fue el productor de Cher quien lo utilizó por vez primera con la rola Believe, que dejó a todos con la boca abierta. 



--¿Qué le dirías a los muchachos (as) que quieren comenzar a hacer música electrónica? 


--Lo primero es que, aunque puedas tener un estudio bonito y muy equipado, hoy es más fácil hacer música buena con muy poco equipo: con una laptop que aguante más o menos, un controlador y un poquito de software, o con Logic Pro (estudio de grabación). Pero lo que diría hoy, que todo mundo tiene acceso, que intenten hacer algo especial. O lo más especial posible. No ponerse a hacer cuatro loops y ponerlos juntos, que es lo que muchos hacen. Lo escucho en los demos que me mandan ( a su sello) y en producciones que están allá afuera. Es muy fácil poner 4 loops con un groove más o menos chido, poner un bajo, unos efectos y ya tienes tu rola tech houselista para cualquier festival o dance floor. Pero los chavos que de verdad quieran trascender, tienen que crear algo que sea original, dar un concepto; ponerse más tiempo a trabajar y no sacar algo rápido nada más de sacar por sacar. Necesitan encontrar un sonido propio, algo especial que haga decir: esto lo hizo este guey. Que cuando escuches la rola digas es de tal o cual, porque tiene esto u lo otro. En el momento que tus piezas suenen en la Radio y que digan: ese es Betoko, en ese momento creaste una identidad y es cuando estás del otro lado.



--Si un niño te pregunta o tu propio hijo te dice: ¿por qué te gusta la música? ¿qué le dirías?


--Por la misma razón que te gusta a él…  Mi hijo, de 3 años, desde las ocho de la mañana quiere estar con el TR-808 y picarle y ponerse a bailar. Sólo me dice: ‘daddy a wanna play’, y se queda picando los botones y bailando… la explicación es esa.



La pandemia por el Covid-19, que sufre el mundo desde hace meses, ha parado la actividad en clubes, fiestas, festivales y actos en los que regularmente brilla la música electrónica.



Betoko estaba acostumbrado a viajar 3 ó 4 veces por semana a diferentes países donde tocaría. 



--¿Cómo estás viviendo la pandemia?


--Me encantan los aviones y viajar pero ahora es horrible entrar a los aeropuertos, donde no quieres tocar nada y todos te ven feo porque todo mundo está apanicado; no es una experiencia padre y no cambiará en tiempo cercano.



--¿Qué sientes del no trasladarte a otros países para presentar tu música?


--Estoy acostumbrado a estar en los clubes de lunes a jueves y el viernes, regresar al estudio o a dedicarlo a mi familia. Era típico el salir de la casa, era como un break que te da un respiro, o estar con mi hijo de 3 años, que está a full power de mañana a noche. Cuando sales te da espacio para ir y regresar con muchas ganas de verlos. Es heavy estar todo el tiempo en casa porque no he estado en el estudio grande que tengo en el centro de Londres, sólo he podido trabajar en el que tengo en casa, y es difícil, porque aunque cierre la puerta del estudio, a los cinco minutos está tocando mi hijo y no puedo decirle que estoy trabajando. Quiere a su papá. 



--¿Qué más extrañas de tus giras?


--Lo que se extraña, obvio, es el contacto con el público y la música que producimos en el estudio. Es una sensación chingona cuando salgo a tocar el fin de semana una rola si la hice el lunes anterior. Son cosas que tomamos cotidianas pero ahora, éso se acabó. Hice un par de tocadas hace una semana en Croacia, donde todo estaba controlado por los promotores con distancia social y todas las medidas, pero ahora mismo aunque me ofrecieran varias tocadas sentiría una gran responsabilidad de ir y convocar a un chingo de gente, cuando el problema está afuera de la puerta de la casa. Hay quienes están haciendo tocadas normales pero ya volvieron a cerrar, por ejmplo, los clubes en Italia.



--¿Cuál fue tu sensación cuando por primera vez un Dj importante soltó en la pista de baile un track tuyo?


--El primero fue Steve Lawler. Usó una rola mía para una recopilación de él. Creo que fue en el 2008 que me pidieron la canción, porque Steve la había tocado en un set en Canadá. Imagina, venía de hacer otra rola y eso me hizo sentir muy bonito.



--¿Fue un parteaguas? 


--Es que fue raro porque la música electrónica siempre me gustó pero la hacía para mí. Está padre cuando tienes respuesta con DJs conocidos o que respetas.



--¿Dónde te gustaría tocar y cuál es el mejor lugar donde te has presentado?


--Nunca he estado en Japón y me gustaría mucho. Me dicen que es toda una experiencia. Argentina es uno de los mejores lugares. Siempre ha sido es especial para muchos dj del mundo. Y también Brasil y mi México querido. Lo más loco en lo que he estado, es sin duda las after partyen Ibiza, donde ya no tocas para humanos, sino para zombies. Son fiestas de 3 días y los subhumanos van caminando y bailando; viví ahí épocas locotronas. La última vez que toqué en México fue en Puerto Escondido, en un festival fregón.



--¿Extrañas tu país?



--Más los tacos; es lo que más extraño. Mi mamá me puso de apodo Betaco. Llego a México y mi madre me cuenta los tacos que me como. Tengo mis favoritos. Los míos son los que venden en Los Provi. Llegando y saliendo del aeropuerto, voy ahí. No te creas, en casa comemos muchos tacos. Por internet me llegan tortillas de maíz chiquitas como taqueras; son casi iguales. También hay chiles habaneros… Me gusta hacer pollo al pibil porque me encanta cocinar, soy el que lo hace en casa.