martes, 15 de diciembre de 2020

Zombies in Miami: hidrocálidos beats

 

Zombies in Miami






 

La creatividad es una esencia que, en México, se encuentra “desde la punta del norte hasta Quintana Roo”.

 

Inclusive, puede estar en un lugar como Aguascalientes: “¿Es un rancho, o algo así? A veces la gente ni siquiera sabe qué es, o sabe de la existencia de esa entidad”.

 

Pues de ahí proviene Zombies in Miami, formado por los DJ y productores Canibal y Jenouise, cuyas producciones emanan híbridos de tecno con influencias de rock entre otras acústicas, las cuales han sido llevadas a grandes pistas del dancefloor.

Sonidos de sinte, percusiones, vocales y efectos perfuman sus atmósferas y tracks, que se han escuchados en Madrid, Berlín, Barcelona, Amsterdam, Tel Aviv, Lyon, Munich, Moscú…  

 

Zombies in Miami y sus hidrocálidos ruidos han tenido lanzamientos en sellos como Kompakt, Correspondant, Cómeme y Bedrock.

 

La creatividad, como se dijo, está por doquier, pero no se vende en un mall, supermercado, o se pide por internet.

 

No, y en ello está de acuerdo Canibal, llamado también Cani, parte de este dúo que compartió conmigo parte Zombies in Miami.

 

--Puedes tener una gran parafernalia, un gran estudio, pero, si no hay talento ¿qué haces con éstos?

 

--Es verdad, es un gran tema, porque hay quien tiene los estudios más grandes e imponentes pero nunca escuchas su música en un sello; no ves plasmada su música. Entonces, yo prefiero tener las cosas necesarias (equipo), las cuales aprovechamos en el estudio así como en las presentaciones en vivo que realizamos.

 

--Alguien me comentó que el talento no se puede comprar en la tienda de abarrotes.

 

--Es cierto. 

 

Antes de charlar, Cani se dirigía rumbo a su estudio para completar “pendientes de algunos remixes que estaban en el limbo o por terminar”. Algunos son para México y otros para sellos de Polonia y Corea. Por ahí hay algo que hicieron para un track de los franceses Telepopmusik. “Hay cosillas por hacer por ahí”, dice.

 

--¿Esa chambas son un reconocimiento a la creatividad mexicana?

 

--Está bueno cuando hay acercamiento de magnitudes que nunca imaginaste. Sí, es como un buen reconocimiento.

 

No recuerda cuál fue el primer remix de encargo. Pero debió ser “algo local que se hizo sin tanta presión y entre amigos”. Pero el primero que lo impactó, comparte, fue cuando se editó uno que hiciron en formato de vinil. Era una pieza para un proyecto de nombre Coma, de Colonia, que se editó en Kompakt, en el 2013.

 

“Fue un inicio difícil porque fue con una disquera importante”: Kompakt, que ha destacado por su catálogo de productores enfocados en el minimal tecno y tech house.

 

“Tenías que llenarle el ojo a Michael Mayer –cofundador de Kompakt--, quien era el patrón y esperar a que te dijera que era válido para ser publicado en el sello. Y qué mejor que haya salido en plástico y en una de las disqueras más respetadas de Alemania” en el ámbito de la electónica.

 

Relata cómo se entró en el mundo de la música electrónica:

 

“Antes  de que Jenouise estuviera involucrada como DJ, productora, yo, desde la secundaria me estaba dedicando a la música. Tocaba en bandas de rock, ska, reggae y fusión. Mi curiosidad viene de escuchar a grupos que me influyeron. Me llenaron  agrupaciones como Mano Negra, Los fabulosos Cadillacs, (los vascos) Negu Gorriak y Kortatu. Y por ahí del 2001 me dio por picarle y ver qué podía hacer con una computadora, como el crear mezclas y experimentación sonora”.

 

Prosigue: “A partir del 2004 lo tomé más en serio hasta que debuté en el 2005 como productor y Live Act, y luego como Dj; eso fue hasta 2012.”

 

Con Jenouise, con quien tiene una conexión orgánica, se juntó en 2009 con múltiples proyectos. “Nuestra conexión se dio de forma natural. Tenemos gustos similares. Ella primero se involucró como VJ y luego se integró a la música como hasta el día de hoy”.

 

--¿Con qué instrumentos hacías tus Live Act?

 

--Al inicio eran muy arcaicos. Usaba una computadora de escritorio de poca memoria RAM. En aquel 2004 tenía un software de Propellerhead. Eran básicamente dos cajas de ritmo. Dos 808 y dos 303 y con suerte conseguí unos templates que tenían crackeados con otros instrumentos. También utilizaba una consola y listo. Luego los involucré con Reason 2.5.

 

Cani abunda en su comentario: “Un primo me cambió un estéreo y una guitarra eléctrica por una caja de ritmos Roland 307, que a la fecha tengo, está buena. Con eso empecé; fue algo muy precario pero en esos tiempos era lo que había y con eso salían las cosas bien. Después, me hice de una laptop, trabajaba con Ableton Live y con un controlador Oxygen (de M-Audio), así como con una interfaz Native Instruments. Era con lo que hacía mis primeros Live Act hasta 2006.”

 

--¿Qué cambios has visto en los equipos? ¿Cómo ves su evolución?

 

--En esos días que se trabajaba con poco, podías conseguir software libres de uso y con éso me adaptaba. Claro, con mi groovebox. No me quise clavar en comprar sintetizadores o instrumentos hasta que me cayó una oferta barata y compré un Micro Korg, que a la fecha me sigue pareciendo una instrumento útil, sencillo y compacto.

 

Comenta que los resultados “salen como. Me gusta adaptarme a las coas que tengo y que suelo utilizar cuando toco en vivo”.

 

Ahora, él está más que contento “con el equipo que tengo de Native Instruments: un Komplete, que está a la derecha de mi escritorio y un controlador que me facilita todo. Es como tener un piano con el que plasmas todas tus ideas. El software de NI me lo hace todo sencillo”.

 

Por ejemplo, disparas “las escena desde Ableton Live con Komplete” y a volar.

 

--¿Cómo es tu proceso de creación?

 

--A veces es difícil hacer un remix porque puedes escuchar el track que te mandan y lo tienes que adaptar a tu rollo, a tu firma musical. A veces es complejo. La mayoría de las veces te mandan los stems,  las partes musicales o vocales con mala digitalización, o no de la mejor manera, y eso te quieta tiempo, porque tienes que hacer correcciones. De hecho, primero tienes que escuchar los clips sin el track completo. Puedes detectar que hay elementos que te puede ser funcionales. A veces usas la voz, un sintetizador u otra cosa que pueda ir con tu estilo. Eso es lo que hacemos primero.

 

Confiesa que “a veces, la inspiración viene por la parte de un bajo, o por una melodía. Es cambiante. Cada track es una aventura y un empezar de cero. No se trata de repetir el mismo patrón de: voy a poner una batería y empezar con el bajo. Más bien, hay que adaptarse a los elementos que te dan y de ahí viene la magia para empezar”.

 

--¿Hay algo que te inspire más allá de la música? ¿de tu entorno de vida, por ejmplo?

 

--Hay factores que nos gustan, como salir a relajarnos al campo. Somos muy de ver plantas... pero no significa que veamos el cielo y nos inspiremos para una rola. Es como un chip que está ahí. Sólo nos dejamos llevar por el mood que traemos o la situación en la que estamos, o si estamos felices por algo o si un nos vibra algo mucho y se nos pega. Cuando hemos hecho un disco completo nos hemos basado en cosas concretas, como en nuestro gato.

 

--La situación actual de la Pandemia afecta la colectividad, al dancefloor, cuya esencia es la reunión de la gente…

 

--Es duro. Surgen actos, pero un poco desafiando al peligro. Aunque también hay que ponerse en los zapatos de los promotores, que tiene que trabajar de una forma. No hay que olvidar que los clubes y festivales son economía y sin ellos es difícil. Nosotros, por suerte, hemos tenido oportunidad de tocar en uno que otro acto, con cubrebocas y sanitizaciones. Por ahora hay que aprender a vivir con lo que tenemos, con la situación, con las cosas que nos pueden ayudar. Ya llegarán mejores días para disfrutar del dancefloor como lo hacíamos antes…

 

Porque “uno puede pensar que un artista no tiene la necesidad de trabajar, pero hay niveles socioeconómicos en cualquier parte y hay gente que tiene que trabajar como DJ para darle de comer a toda una familia como lo hace un arquitecto o un ingeniero”.

 

El nombre de Zombies in Miami, comparte, “no fue pensado ni inspirado en Halloween ni nada”.

 

Recuerda: “Tenía otro proyecto con el que hice un track medio electrofunk que se llamaba Zombies in Miami, “muy pegajoso, y el cual la gente de Aguascalientes pedía cada vez que tocaba en una fiesta. No sabían como nos llamábamos pero sí conocían la canción y por mera broma decidimos llamarnos así, porque el nombre está cotorro. Es la única historia que hay; no hay gusto por Miami ni fanatismo por los zombies”.

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 


miércoles, 9 de diciembre de 2020

Chamán y Caifán: Diego Herrera


Medios y Media
Diego Herrera.                        Foto: Medios y Media



El silencio “es una gran música” que lo ha ayudado “a reinventarse, a experimentar”, pero más: a descubrir la esencia del misticismo.


Parecen ideas muy new agelas de Diego Herrera. Pero no, sólo es el sentir de un caifán que también podría ser también medio chamán. 


Herrera es tecladista y saxofonista de la banda Caifanes, esencial grupo de rock mexicano. Además de productor y ser parte de esa conocida banda, ha hecho cualquier clase de experimentos: un viaje chamánico para conocer a nuestro animal de poder, la comunicación metafísica con nuestros seres amados a través del silencio, o, en un sentido más aterrizado, la musicalización de películas de todo tipo, así como series televisivas, labor que ya comparte con su hijo. 


Es un incondicional de la música; es su vida, dice. Cada momento recuerda que su maestro, un hombre que ya no está con nosotros de nombre Claudio Naranjo, le dijo que el mejor vehículo para acercarse a Dios es la música.


La música brinca en el cerebro pero pasa directo al corazón”, asegura Diego.


--¿Eres un incondicional de ésta, un facilón con ella? Se le bromea al músico.


--Sí. Hay un poco de todo. Hice música para publicidad, que tiene su lado.Scorespara cine… Es un privilegio vivir de lo que te gusta y no coincibo la vida de otra manera. La cosas que trascienden tiene tu esencia; las haces porque las quieres hacer. Hay otras que desarrollas por dinero pero al final, para mí ha sido muy importante perderme investigando, experimentando.


La expresión sonora ha sido mi gran compañera, porque puedo agarrar una guitarra y a viajar... Ha sido un acierto irme por el camino de la reinvención constante. Aunque también hay que darse la oportunidad de los accidentes; es decir, irte por otros senderos”, afirma.


--¿Qué tan significativo es para ti el misticismo en la música?


--Lo es todo. Claudio Naranjo decía que el mejor vehículo para acercarse a Dios es la música. Una vez en Madrid, me invitaron a escuchar flamenco y durante la sesión no podía dejar de llorar; no entendía porqué, pero creo que hay un linkde vidas pasadas que me hace recordar siempre que el corazón es música, son beats. 


Relata lo importante que fue en un punto de su vida encontrase con un chamán: “Vengo de una familia de terapeutas, y por fortuna caí con un hombre mágico a quien asistí por ocho años. Fue regresar a mi parte vulnerable, a saber quién era. Me metí en ese viaje para encontrar a mi animal de poder. Hicimos ceremonias de todo tipo: de fuego, de temazcales... Cosas interesantes, formadoras y aleccionadoras. La idea era apreciar lo que tenemos, que es mucho, aunque nos cueste trabajo verlo porque siempre apreciamos el jardín del vecino de enfrente.” 


--El silencio está junto de ti, está en tus trabajos, en todo lo tuyo.


--Soy amante del silencio porque es una gran música. En ese trabajo que hice sobre él (Música del silencio) hay un parte que me costaba entender: que hay personas primordiales es nuestra vida que queremos y que son influyentes para nosotros. El caso de mi papá (a quien dediqué el disco) fue especial, porque él estaba perdiendo el oído, y para mí era difícil decirle que lo quería. Deseaba hacerlo antes de que se me fuera puesto que buena parte de mi herencia musical la tengo por él. Esa placa discográfica fue una cuestion de agradecer a muchos, como al chamán Thomas Lake o a Eugenio Toussaint, a quien le dediqué la pieza El príncipe.


Toussaint no lo sabía, pero Diego lo escuchaba ensayar en su casa, y eso fue lo que lo influyó pero no se dio cuenta hasta que el jazzista se murió hace unos años. 


En un punto en mi vida me disgusté con mi padre y me fui a rentar un cuarto con los hermanos Toussaint (Eugenio, Fernando y Enrique). Vivía en la casa de esos virtuosos, de los que aprendí mucho”, comenta.


Aunque el piano no le era ajeno, tocarlo en Música del silencio“fue un experiemento padre, aunque me dio miedo la exposición. Me costaba más trabajo tocar en un pequeño foro ante 30 personas que frente a las 80 mil que reunía Caifanes en el Zócalo”. 


Herrera ha estado musicalizando series, pero recuerda el tiempo, antes de ser parte de Caifanes, que le tocó sonorizar películas, algunas de éstas de las llamadas videohome.


Relata que, “con un piano, comenzaba su trabajo. Luego me iba a una moviola (máquina usada en televisión y cine que reproduce imagen y sonido)en la que metía la película y cronometraba dónde entraba la música. Después, convocaba a músicos para interpretar las canciones. La verdad, no podías escuchar nada de lo que habías hecho en el momento. Pero ahora, tengo cuatro objetos con los que puedo grabar en un segundo. Era chamba chingona porque te encerrabas, pero la modernidad ha hecho que puedas previzualizar, inclusive o grabar todo tú solo”. 


--¿Cómo se va a un mundo virtual sin perder esencia siendo un creador al que le gustaba sentir la madera del piano?


--Cuando comencé con Caifanes, había poco pero ya se comenzaban a desarrollar herramientas digitales para la música, pero no me animaba. Tenía un sintetizador Yamaha, que aguantó años; lo usaba para unas 200 tocadas al año. Tiempo adelante, descubrí Komplete Kontrol de NI, con el quehizo Heridos,sencillo que publicó Caifanes en marzo pasado después de 25 años sin canciones inéditas, la cual, para su beneplácito, ha sido muy bien recibida luego de haberla presentado por primera vez en vivo en el festival Vive Latino.


Comparte que ahora en la creación de scores, “lo importante es no perder de vista que la música es parte de algo. Hay saber qué estás acompañando, que trabajas en funcion de una imagen, un diálogo; qué estás componiendo y que eres parte de un ambiente. Me ha ido bien porque nunca he dicho: ésto va para atrás, no me gusta, no funciona. A veces no lo detectamos pero es notable lo que la música dice en un audiovisual. 


Diego vive feliz con su familia en Cuernavaca, aún encerrado por la Pandemia. “No es diferente a lo que vivo. Soy un hombre encerrado, me meto en mis rollos. Con mi hijo estamos haciendo Muerte sin fin. Llevamos dos temporadas con esa chamba de estudio”, lo cual agradece.


--¿Las pleitesías sirven para decir: gracias?


--Más nos vale ser agradecidos. Claudio Naranjo decía: ‘si te haces grande eres incapaz de verlo pequeño’. Y de ello es lo que está hecho la vida. Es lo que te llena. Ponerse en lugares vulnerables es la clave de todo. Lo rutinario no tiene energía. Hay que estar abierto a lo nuevo. 


--25 años con Caifanes ¿Cómo se mantienen los pies en la tierra?


Cuando iniciamos con Caifanes perdimos los pies varias veces. Lograr la semilla de la gratitud es ver una tocada con mucha gente conectar con la emoción. Transmitir algo que mueva a la gente porque a veces somos autómatas. Amo dar gracias porque hay arroz, e inculcar en la vida el hacer lo que nos gusta.


--Se llama libertad y eso se ve en el amor al trabajo.


--La música es un vehículo para éso. Caifanes surgió porque queríamos hacer música como nosotros la deseábamos. La única limitación en la banda éramos nosotros mismos. Igual con toda la gente, la restricción es uno mismo. Hay que hacer las cosas y llevarlas a las máximas consecuencias… fluir, caminar, aprender.


--He sentido la autolimitación en muchos músicos de academia. ¿Hay una especie de yugo con el cuaderno pautado?


--La música es una chingonería. Las limitacions se aplican al ser humano más que sólo al músico. Uno es su propio juez y al que hay que controlar, porque es severo. La mayoría de las cosas que trascienden rompen los moldes. Crear es como comer… hay mil herramientas en todos los ámbitos con la tecnología. La Pandemia ha servido para tener tiempo para aprender...





miércoles, 2 de diciembre de 2020

El universo sonoro

El universo es acústico...


Imágenes icónicas obtenidas por misiones espaciales como el Observatorio de rayos X Chandra y los telescopios Hubble y Spitzer, fueron traducidas en sonidos por la agencia espacial estadunidense, la Nasa.


Una de las primeras fue una imagen del Cúmulo Bala, que proporcionó la primera prueba directa de la materia oscura, misteriosa sustancia que constituye la gran mayoría de la masa del Universo.


Los rayos X de Chandra muestran dónde el gas caliente en dos cúmulos de galaxias fusionadas ha sido arrancado de la materia oscura, visto a través de un proceso conocido como "lente gravitacional" en datos del Hubble y telescopios terrestres.


Al convertir esto en sonido, los datos se desplazan de izquierda a derecha y cada capa de datos se limita a un rango de frecuencia específico. Los datos que muestran la materia oscura están representados por las frecuencias más bajas, mientras que los rayos X se asignan a las frecuencias más altas. Las galaxias en la imagen reveladas por los datos del Hubble, muchas de las cuales están en el cúmulo, están en frecuencias de rango medio.


Luego, dentro de cada capa, el tono se establece para aumentar desde la parte inferior de la imagen hasta la parte superior para que los objetos hacia la parte superior produzcan tonos más altos.


La Nebulosa del Cangrejo, el segundo ejemplo, ha sido estudiada por personas desde que apareció por primera vez en el cielo de la Tierra en 1054 d.C. Los telescopios modernos han capturado su motor duradero impulsado por una estrella de neutrones que gira rápidamente y que se formó cuando una estrella masiva colapsó. La combinación de una rotación rápida y un campo magnético fuerte genera chorros de materia y antimateria que fluyen desde sus polos y vientos hacia afuera desde su ecuador.


Para la traducción de estos datos en sonido, que también se desplaza de izquierda a derecha, cada longitud de onda de luz se ha emparejado con una familia diferente de instrumentos. Los rayos X de Chandra (azul y blanco) son sonidos de percusión, los datos de luz óptica del Hubble (violeta) son de cuerda y los datos infrarrojos de Spitzer (rosa) se pueden escuchar como instrumentos de viento. En cada caso, la luz recibida hacia la parte superior de la imagen se reproduce como notas de tono más alto y la luz más brillante se reproduce más fuerte.


El proyecto de sonificación de datos está dirigido por el Chandra X-ray Center (CXC) como parte del programa Universe of Learning de la Nasa.