jueves, 30 de junio de 2016

Toxicomanía y proto cine noir mexicano, en Italia

                                                                                                                                              Fotograma de El puño de hierro



Un joven de nombre Carlos espera en un cuarto. Nervioso, recibe a un hombre apodado El Buitre, dealer que lo convence de abrir las puertas de la percepción con la morfina. El vendedor de droga mira al cielo, y, luego de una leve explicación, convence al curioso en la habitación, que en realidad es un picadero, lugar en el que la gente va a intoxicarse.

Esta es la primera escena de la película El puño de hierro. 

En la segunda toma, en un close up aparece un brazo y una jeringa que proporciona el arponazo.

No sería raro ver estas imágenes en una película si no fuera porque ésta se rodó en 1927, en Orizaba, Veracruz.

Morfina, heroína, cocaína, mariguana… los lugares donde los parroquianos se reúnen para meterse todo este tipo de sustancias, un mini cartel de vende drogas y hasta un inverosimil investigador infantil, forman el contexto de El puño de hierro, una especie de proto cinema noir.

                                                                                                            El picadero

Gabriel García Moreno (1897-1943) es el realizador de este raro largometraje silente de ficción, uno de los tres hechos en México que se conservan hasta la fecha, junto con Tepeyac y El tren fantasma, que también fue dirigido por él.

El puño de hierro fue recientemente “reconstruido en su relato y restaurado fotoquímica y digitalmente a partir de escenas sueltas con alto grado de deterioro y descomposición”, según anunció la Filmoteca de la UNAM, que recibió la colaboración de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas en el arreglo a esta película, que el pasado lunes se exhibió en Italia con su nueva versión.

La función fue en Bolonia en el contexto del XXX Festival il Cinema Ritrovato, uno de los encuentros más importantes en el mundo de cine recuperado, rescatado y restaurado.

En el Cinema Lumiére-Sala Officinema/Mastroianni y con el acompañamiento al piano de Antonio Coppola, la película mostró el encanto de un director arriesgado.

También se proyectará en la Fiesta Internacional de Cine en San Luis Potosí a finales de septiembre. La musicalizará en vivo Nortec: Bostich+Fussible. 


                                                                                                 Otro fotrograma de la cinta





La historia



Gabriel García Moreno era un joven emprendedor que convenció a algunos empresarios de Orizaba, Veracruz, para que lo apoyaran para crear la compañía Centro Cultural Cinematográfico, que se estableció en esa ciudad.

Con estudio y laboratorio de revelado propios filmó documentales, cortos y sus tres largos: Misterio (1926); El tren Fantasma (1926) y El puño de Hierro (1927).

Pero la precaria situación económica en el estado de Veracruz en ese tiempo terminó con las expectativas de la compañía, que pronto cerró sus puertas.

El propio García Moreno dejó las latas de las cintas a quien fungía como tesorero de la productora, William Mayer, cuya familia se mudó a la Ciudad de México.

Se dice que los materiales pudieron sobrevivir, gracias a la “audacia de un joven de 15 años”, que escondió los rollos entre los estantes de la empresa en quiebra. Ese adolescente era quien se convertiría en el historiador Aurelio de los Reyes, quien al final las depositó en la Filmoteca de la UNAM.

Algunas de estas cintas ya tenían una edición previa realizada por el propio Gabriel García Moreno. Posteriormente se hicieron dos ediciones más: la primera por Jorge de la Rosa Martínez Solares y la segunda por Jaime Ponce Barrandica.

La Filmoteca presenta ahora la tercera, en la que dice, se ha contado con nuevas fuentes documentales como la sinopsis argumental proveniente del Archivo General de la Nación.

También algunos intertítulos de la película estaban perdidos por lo que los faltantes se sustituyeron por textos elaborados a partir de la mencionada sinopsis.

Hay que recordar que luego de cerrar su loca compañía, Gabriel García Moreno viaja en 1928 a Estados Unidos. Se establece en Los Ángeles, California. Trabaja en el departamento de Backgrounds & Miniatures en Culver City, y en 1931 desarrolla incluso una cámara de velocidad continua de su invención.

Ese año regresa a México para fundar los Estudios García Moreno, que poco tiempo después se convertirían en los Estudios Azteca, de los que posteriormente separa para crear los Laboratorios Cinematográficos Moreno.


Fuera de línea


Por obvias razones, la Filmoteca de la UNAM bajó la película de su catálogo de servicio en línea, pero por si gusta, fino lector, en la red se puede ver la versión anterior.