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| Teresa Corral |
Teresa Corral hace canciones multicolor como las bugambilias del lugar de donde viene: Cuernavaca. Con sus pétalos hace ruidos y silencios y con ellos, rolas suaves, perfumadas de amor… y otros sentimientos.
Fuera de la alegoría, ella hace synth pop o new wave, rock. Está permeada de esas influencias. Es cantautora, ingeniera de sonido y productora, y en 2018 formó su proyecto solista.
Sueña con “trascender en la mente y el alma de las personas. Transportarlos a otros lugares y por 4 minutos, sacarlos de sus problemas para que se replanteen cosas”.
El ADN de la música lo lleva bien dentro. Para ella no hay plan B en su vida: tiene que dedicarse a la música. Cuando no está componiendo, mezclando o trabajando en un estudio, está en un escenario. “Estar en un proscenio me encanta, lo haga bien o mal, es un privilegio”, afirma Teresa, quien tras estudiar ingeniería en audio, comienza a producir a bandas. Por ahora, hace una maestría en composición. “Todo el tiempo estoy relacionada con la música. Todo gira alrededor de ella y del audio”, afirma contundente.
Lo que la impulsó a seguir este camino fue su obstinación. “Soy (signo zodiacal) tauro y nadie me puede decir que no puedo. Desde los 8 años se me metió que deseaba aprender a tocar la guitarra. Buscaba y buscaba tutoriales porque para nada fui prodigiosa”.
Al final, estudió el bajo, pero un impulso la llevó a la academia a estudiar seriamente ingeniería de sonido. Estar en las consolas y operarlo todo. “Me metí en la carrera de audio. Quiera ser popstar a la vez de estar al frente de una consola. Ser la capitana del avión”.
Sus sencillos Frecuencias, Mediocre yVenenola erigen como ave que canta y crea, y además vuela por variados lares.
“La mujer desde el inicio de los tiempos ha tenido esta habilidad de ser multitarea”, confiesa. “Lo veo en mis amigas, en mis familiares; es por instinto. Ver que somos éso ha ayudado a romper estereotipos, paradigmas y tabúes. En especial esta generación de jóvenes adultas que son valientes; que no les da miedo lo que digan de ellas y eso, justo por las mujeres que antes han venido trabajando los roles de género por un mundo equitativo”.
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| "La industria, dominada por hombres" |
No sólo el mundo de la música, sino toda la sociedad en el orbe está dominado por un modelo de patriarcado. Por lo que ella desea ser parte de las que abren “espacio en esta industria en la parte tras el audio, aspecto dominado por hombres”.
Conoce a pocas chicas que estén involucradas en ese proceso. “En cualquier estudio en el que he estado, casi nunca me encuentro a productoras”.
Para dedicarte a la música siendo mujer, acepta, “hay cosas por las que tienes que pasar. Ahora es más fácil que antes pero siempre te encontrarás con la dificultad de que muchos hombres (porque también hay mujeres con actitudes machistas) te orillen a que siempre tienes que demostrar. Todavía piensan muchos que si estás en un escenario es porque tienes un contacto o porque estás bonita”.
Pero, asegura,“lo que tienes que hacer es estudiar, prepararte y con trabajo, callarle la boca a quien te encuentres”.
Pero también, “saber como funciona un master, estudiar de mezcla, de producción, de plugs, de microfonía, de todo… para que no te quieran hacer menos. Es la capacidad de aprender de todomulktitasking”. Y eso, las mujeres lo tienen muy dominado.
A su modo de ver, las mujeres y los hombres tienen un acercamiento al arte de una manera distinta. “Me he dado cuenta en la calidad del detalle. No porque los hombres no sean detallistas. Ellos son perfeccionistas pero al mismo tiempo medio cuadrados, como que todos quieren seguir al pie de la letra las cosas. Las mujeres productoras le dan giro distinto a las cosas. Se las arreglan como sea. Quizá a lo mejor no funciona pero son creativas para solucionar. No obstante, a ella le “gusta guiar a hombres para expresarles mi visión y ellos me aporten la suya”.
Insiste en que si te quieres dedicar a esta industria “no basta tener una guitarra y hacer canciones bonitas. Se trata de entrarle a todo y sin miedo”.
Para esto, la tecnología, que está al alcance de cada vez más personas, es fundamental, pero, considera que ésta no es nada sin la mente humana detrás: “Tengo este pequeño conflicto con esta nueva generación de productores, que quieren sonar perfectos pero a lo mismo. Todos usan los mismos plugs, y todos tienen el mismo micro, los mismo monitores. Al final, se pierde la sensibilidad porque programar un do en Ableton no es producir.”
Producir, considera, “es tener buen gusto aunque no sepas nada de computadoras. Es una gran ayuda tener conocimiento pero ¿hacer las cosas mecanizadas?”.
Y eso, la facilidad para tener tecnología que ayude a producir hace que puedas ser más independiente para, siendo mujer, puedas hacer lo que desees. Porque a la gente “le interesa lo que les haces sentir con lo que produces, y éso tiene que ver con composición. Eso fue algo que aprendí y plasmé en mi tesis en ingeniería de audio: que no todo es lo que se está diciendo en la canción. Mucho es cómo se está contando y con qué elementos”.
Cree que para no sonar a lo mismo es necesario explora al silencio, que “es el 50 por ciento de la música. El otro 50 es la melodía, la armonía, el ritmo. No podemos percibir música sin silencio, incluso en un escenario no podemos apreciar al artista si no hay segundos de silencio entre cada canción o cada aplauso”.
El único que miedo que tiene Teresa Corrales gastar tantos años de su vida para “quedar fuera de la música, no trascender en el lugar que quiero estar”.
Pero es sencillo, porque si se desea triunfar nada más hay que “tener musicalidad”, algo distinto a ser experto en teoría musical. Ella sabe que para tener el oído musical hay de dos: “la gente que nace y los que pueden desarrollarlo con buen gusto y buena musicalidad para saber qué funciona. El que se hace con la práctica y al escuchar a los demás.”
Producir para otros es para ella “magia y espiritual. Si no te llevas bien con el artista, afirma, difícilmente vas a hacer que le guste, y tu función es ser paciente para meterte en su cabeza, aprender de sus gustos musicales, de su cultura, sus referencias, sus influencias; de cómo funcionan sus tiempos. Tienes que saber cuándo sí y cuando no. Las canciones son cosas muy personales que a veces pueden invadir privacidad o no hacerle justicia a lo que desean plasmar”.









