miércoles, 31 de marzo de 2021

Avi Loeb, el alien de Harvard

El astrofísico Avi Loeb                  


 

¿Los humanos son los únicos seres pensantes e inteligentes en la inmensidad del tiempo y el espacio? En octubre de 2017, científicos del observatorio Haleakala, en Hawái, detectaron un objeto interestelar en movimiento próximo a la Tierra. 


Avi Loeb, catedrático de astronomía de la Universidad de Harvard, sugirió que Oumuamua, “mensajero” o “explorador” como lo nombraron en hawaiano, era la evidencia de vida y tecnología extraterrestre. 


Entonces, se desató el que probablemente sea el debate científico más relevante en décadas. Porque descubrir que hay vida inteligente más allá de la Tierra podría ser el hecho más transformador en la historia de la humanidad. La anterior es premisa del nuevo libro de Avi, que no está de sobra decir, es un astrónomo de primer nivel. 


Él sostiene que la más simple y mejor explicación de las características extremadamente inusuales de un objeto interestelar que atravesó el sistema solar en 2017 es que se trataba de tecnología alienígena. “La postura correcta es ser modesto y decir: ‘No somos nada especial, hay muchas otras culturas por ahí y sólo tenemos que encontrarlas’”, explicó a la agencia Afp Loeb, de 58 años, quien expuso el argumento de los orígenes extraterrestres del objetoOumuamuaen el libroExtraterrestre, que editó Grupo Planeta.


Como físico, me fascina la omnipresencia de las leyes físicas que regulan nuestra existencia en este pequeño planeta que nos acoge (…) Y durante un largo periodo de tiempo, desde mucho antes de la llegada de Oumuamua, he albergado una idea fundamental: la omnipresencia de estas leyes naturales sugiere que, si hay vida inteligente en algún otro lugar, casi seguro que estará formada por seres que reconocen estas leyes omnipresentes y que están impacientes por ir donde los lleven los indicios, encantados de teorizar, recopilar datos, probar teorías, pulirlas y volverlas a probar. Y en último término, igual que ha hecho la humanidad, de explorar”, comentó Loeb.


Avi es catedrático, fundador y director de la Iniciativa Hoyo Negro, de Harvard y director del Instituto de Teoría y Computación del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica. Ha publicado cuatro libros académicos y 700 publicaciones científicas sobre el nacimiento de las estrellas, los agujeros negros, el futuro del universo y la búsqueda de vida extraterrestre. En 2012, la revista Time lo seleccionó como una de las personas más influyentes sobre el espacio.


En su libro, Loeb analiza los indicios, comprueba las hipótesis y plantea las consecuencias de las posibilidades de que la vida terrestre no sea la única existente. Además, cuestiona: “¿estamos preparados para aceptar que no somos únicos?” 


Los indicios con los que lidia el libro fueron recabados durante 11 días, plazo cedido para observar al primer visitante interestelar conocido y que permite al catedrático afirmar que el objeto fue creado por una civilización inteligente que no reside en la Tierra.


Estudio que contradice


No obstante, un estudio publicadoen el Journal of Geophysical Research: Planets,contradijo lateoría de Avi Loeb: “Oumuamua, primer objeto interestelar conocido que atraviesa nuestro sistema solar, es probablemente una parte de un planeta similar a Plutón de otro sistema solar.”


Probablemente hemos resuelto el misterio de lo que es Oumuamua y podemos identificarlo como un trozo de un exo Plutón”, explicó Steven Desch, astrofísico de la Universidad Estatal de Arizona y autor de la nueva investigación. “Hasta ahora, no habíamos tenido forma de saber si otros sistemas solares tienen planetas similares a Plutón, pero ahora hemos visto el trozo de uno pasar por la Tierra”.


Oumuamua pasó a 87.3 kilómetros por segundo. El objeto extrañamente plano era como un cometa, pero con características que eran lo suficientemente extrañas como para desafiar la clasificación. 


Oumuamua


PeroAvi Loeb ha sostenido que descubrir que hay vida inteligente más allá de la Tierra podría ser lo más transformador en la historia de la humanidad.


Colaborador de Steven Hawking, el astrónomo considera que la más simple y mejor explicación de las características extremadamente inusuales de Oumuamua es que se trataba de tecnología alienígena. Oumuamua no parecía una roca ordinaria, porque después de lanzarse alrededor del Sol, aceleró y se desvió de la trayectoria esperada, impulsado por una fuerza misteriosa. Esto podría explicarse si se tratara de un cometa que expulsa gas y escombros, pero no hay evidencia visible de esta desgasificación... no reflectaba calor y no se vio radiación. Su tamaño era el de una cancha de futbol americano.


Sin embargo, el estudio de Arizona, dictó: “Las características de Oumuamua sugieren que probablemente esté hecho de nitrógeno sólido, como la superficie de Plutón, que probablemente fue desgajado de la superficie por un impacto hace aproximadamente 500 millones de años.”


Anteello,Avi Loeb, afirmó en un comunicado: “Si Oumuamua fuera un objeto de origen natural hecho de nitrógeno, también contendría carbono, y no se detectó cuando el objeto nos rozó. Con la presencia de carbono se habría podido detectar desgasificación, que no se avistó en el caso de Oumuamua. La desgasificación habría alterado el periodo de rotación del objeto y habría provocado oscilaciones, y tampoco se observó nada. Además, un iceberg de nitrógeno habría heredado el movimiento de su estrella de origen, a diferencia de Oumuamua, que no poseía un movimiento típico.”


Abundó:“Finalmente, nunca se han detectado icebergs de nitrógeno entre el sinfín de rocas que pueblan y recorren nuestro sistema solar; si el primer objeto interestelar estuviera hecho de nitrógeno congelado, esta clase de icebergs serían claramente habituales, cuando es obvio que no es el caso. Por todos estos motivos, la hipótesis del nitrógeno no concuerda con los datos observados, y no contradice mi conclusión: la explicación más plausible es que el objeto fuera creado por otra civilización, como expongo en mi libro.”


Y asentó: “Como físico, me fascina la omnipresencia de las leyes físicas que regulan nuestra existencia en este pequeño planeta que nos acoge (…) Y durante  un largo periodo de tiempo, desde mucho antes de la llegada de Oumuamua, he albergado una idea fundamental: la omnipresencia de estas leyes naturales sugiere que, si hay vida inteligente en algún otro lugar, casi seguro que estará formada por seres que reconocen  estas  leyes  omnipresentes  y  que  están  impacientes  por  ir donde  los  lleven  los indicios,  encantados  de  teorizar,  recopilar datos,  probar  teorías,  pulirlas  y  volverlas  a  probar. Y  en  último término, igual que ha hecho la humanidad, de explorar.”