domingo, 30 de mayo de 2021

Ali Stone, música tallada en piedra

 



Ali Stone.      





Ali Stone desea ”poder transmitir la emoción de cada canción a través de música auténtica, atemporal, que permanezca tallada en la piedra”, dice.


Su alma multicreativa compone, produce, ejecuta… Vive con y para la música. A los pocos años de vida ya estaba sentada frente al piano conversando con las cuerdas de éste. Interpreta guitarra, flauta… hasta el sitar. Es productora y DJ. Una alma ecléctica y camaleónica.


Su álbum Sexto Sentido --escrito, producido, mezclado y masterizado por ella misma-- es untripsensorial de parte de su esencia. Un crisol de tracksformado con tonalidades tecno-oscuras, riffs de guitarra con fluctuaciones de electro, de baladas suaves, de solos de piano...


También ha producido a artistas de primer nivel, y ha hecho dj setsen festivales como el Electric Daisy Carnival, en México. Abrió, junto con otros, el telón de una de las presentaciones del Purpose World Tour, de Justin Bieber. Hizo un remix para Disney's Monsters University, y también creó el diseño sonoro de la película de terror Demental.


Compone y canta; toca teclas para esculpir rolas: las propias y las de quienes produce. Las cuerdas también son lo suyo. Ésas que en alguno que otro concierto le han dejado “heridas en los dedos”.


Su laboriosidad hace que su esencia de cultura vaya hasta lo social. Es defensora de la campaña internacional Mujeres trabajando por las mujeres, que promueve la igualdad de género en los empleos dominados por los hombres. También apoya a la Fundación Playing for Change, que promueve la educación a través de la música en comunidades de escasos recursos.


De Bogotá, ahora vive en Los Ángeles, donde ha estado escribiendo y produciendo para cantantes como Danna Paola. Es parte del primer campamento de composición femenina, celebrado por She Is The Music, en Nashville. Ha escrito canciones para Mary J. Blige y The Sisterhood Band, y en Miami, para Natti Natasha. 


Ali incursionó en el cine al hacer el scorede la película de terror Demental. La gusta experimentar, sin olvidar que a través de sus creaciones da “visibilidad en la industria a las mujeres, ya sea como productoras, ingenieras, instrumentistas, compositoras, artistas”.


Tiene su marca distintiva para producir. Comparte parte de sus tips: “se distingue por tres características principales: siempre tener losdrumssuper al frente, con el kick in-your-face; contar con armonías vocales, ya sea como parte del leadvocal o como texturas tipo padsen la instrumentalización; y tercero, utilizar y mezclar distintas influencias musicales, que le pueden dar un toque ecléctico a la producción. Diría que esto último también le da un efecto camaleónico a mi sonido, pues no me gusta quedarme en sólo un estilo musical, sino poder moverme entre géneros”. 


Ali, la que produce a otros, asegura: “el artista siempre debe sonar al artista, mantener su esencia. Así que como productor, es importante saber qué quiere cada quien, qué estilo busca para así poder brindarle una visión al dentro de su identidad.”


Comenta que cuando ha producido y escrito para otros, ha hecho sesiones en las que tuvo más libertad; de probar sonidos, melodías y letras. También le han tocado otras en las que ya la dirección está ceñida a algo específico que busca la disquera o el artista. “Cada caso es distinto, así que es clave saber ‘leer el cuarto’ para poder adaptarse a cada sesión”, confiesa.


Afirma que“cada proyecto comienza con la sesión de composición, ya sea colaborativo o por mi cuenta. En ésta me gusta comenzar la canción bastanteraw, como con guitarra, piano y voz. La idea es definir bien elsongwritingy que sea lo suficientemente sólido para sostenerse así. Ya con eso, listo, entra la producción, y es ahí donde le doy la dirección y el sabor final al track”.

Ali lo explica tan sencillo, pero es el instinto, ése que hace crear canciones que se vuelven petroglifos.


Para crear sus tracks, dice que siempre comienza “por los drums(la batería), para definir el ritmo y Groove”. De ahí, “pasa a definir la armonía y progresión melódica con los synthsmidi”. 


Ya teniendo la estructura base de la canción, “empiezo a agregar cada elemento de la producción, como texturas, percusiones, arreglos vocales, instrumentos, etcétera”. En esta creación, asegura, “siempre están presentes las librerías, los sonidos y efectos de Komplete, en el que misfavoritos son: Massive/Massive X, Studio Drummer, Alicia’s Keys y el Scarbee Rickenbacker Bass. El nuevo Guitar Rig 6 está brutal también”.


Usa todos los sonidos y efectos de Komplete Ultimate 13, Komplete Kontrol S61, Traktor Kontrol S4 y Traktor Kontrol S2 MK1 (que fue su primer controlador). 


Mientras produce, le gusta mezclar, apunta. La idea es “poder escuchar cada cosa en su lugar y que suene bien. Así que, desde el principio, voy armando los grupos y bus tracks, agregando eq(ecualización), composición, distorsión, efectos”. Toda la producción instrumental la realiza en Ableton. La grabación y producción vocal, la hace, principalmente, en Pro Tools. 


Sus procesos la iluminan pero las presentaciones en vivo son para ella “energía pura que le llena de adrenalina, de euforia”. Tal que la hacen aplastar la batería con todo y rasgar ta fuerte la guitarra “que acabo con los dedos cortados”. 


Sabe de teoría.“Es fundamental conocer la música, entender las progresiones, armonías, escuchar con atención para comprender la función de cada instrumento y sonido. Como dirían algunos, ‘know your craft’ o ‘conoce tu oficio’. Saber de teoría musical ayuda bastante, pues de entrada ya le da a uno la base para poder, no solamente producir sino también componer con distintas melodías y arreglos”.


Afirma que el “buen oído y el talento, se desarrollan. Puede que haya personas que nazcan con sentido de la afinación y un oído musical, pero si no se alimenta ni se ejercita, hasta ahí llegó. La práctica y la disciplina son clave para desarrollar y fortalecer dichas habilidades”. 


Sobre las bandas sonora para cine, Ali considera que “ayudan a transmitir la emoción de cada escena. En el caso de Demental, la música debía transmitir tensión y terror. Me divertí mucho creando el scorepara esta película colombiana, pues siempre he sido seguidora del género de terror”.


Dice que para la composición de las primeras piezas del soundtrack, así como el tema principal y la del trailer, el director, David Bohórquez le mostró el primer corte solamente con el diálogo. El objetivo era entender la narrativa. Ya con el segundo corte, se la exhibió en 4 actos, para “yo ir musicalizando encima de las imágenes e igualmente ir agregando diseño de sonido”. Un poco de la música de Dementalse encuentra en plataformas. 


A través de su música, Ali también desea “darle visibilidad en la industria a las mujeres, ya sea como productoras, ingenieras, instrumentistas, compositoras, artistas”.


Sabe, como productora, que el porcentaje de participación de mujeres en esa área de la industria musical, es muy baja, porque está dominada por hombres. 


Piensa que ha sido positivo ver el surgimiento de organizaciones como She Is The Music e iniciativas como Women In The Mix, para darle visibilidad en la industria a las mujeres. 


Creo que aún toca seguir haciendo labor para que, además de poder ser parte de la conversación, sea parte de la misma mesa; es decir, que nos contraten a la hora de materializar la producción final, que nos paguen el mismo fee(tarifa), pues al final, lo que define que una canción sea buena es su calidad, la habilidad y el talento con la que fue realizada, y no, si lo hizo un hombre o una mujer”. 







miércoles, 19 de mayo de 2021

La soñadora Luisa Nicholls


La colombiana Luisa Nicholls



Con su música quiere inspirar a otras a que se atrevan a soñar. Es Luisa Nicholls quien habla. Es cantautora, productora y una soñadora. Desde muy temprana edad, ene su natal Medellín, Colombia, descubrió lo que siempre fue su pasión: la música y el arte. Es una paisa aguerrida e intensa a la que le gusta experimentar, hacer todo lo que se pueda. 


Desea “trascender, evolucionar; no limitarse a hacer lo que todo mundo. No aplicar las mismas fórmulas, el mismo sonido. Tratar de innovar, buscar una identidad”, comparte en entrevista.


Tiene su propio destello y es una partisana que pelea por quitar el prejuicio de que “todas sonamos igual”. Cada una, dice, es una artista dinámica, con carácter y autoridad.


Luisa se empodera con sus acordes, sus ritmos y sus armonías. Experimenta. No tiene miedo pero sí muy claro a dónde va. Ha ha sabido llevar su música por toda Colombia y ahora quiere por toda Latinoamérica.


Produce, compone y ejecuta. Puede, en alguna canción, crear sonidos de balada que a los segundos muten en urbanos. Le gusta explorar en la vastedad del estudio, que se vuelve su nicho creativo. En el año 2010, bajo el sello Codiscos, Luisa crea sus primeras 3 canciones: Atrapada, Play And Dance y Ya no quiero. Sonaron en la radio y televisión de su país y más tarde, la llevarían a firmar un nuevo contrato con Discos Fuentes, tradicional editora en Colombia, con la que grabó Bailando y El Chaka, Chaka. Su siguiente track, Bandido, de 2016, tuvo unas 330 mil vistas en Spotify.


Se fue a Miami en busca de internacionalizarse como cantante, compositora y productora. Ya fue parte de conciertos como el Fuego Music Festival 2019.


Desde niña tuvo claro que quería vivir de la música. Con ella cruzar fronteras y luego, inspirar a otras a “que se atrevan a soñar”.


Lo que la impulsa en la música son “sus ganas por seguir luchando. Las ganas de marcar la diferencia. De que sus canciones lleguen a todos los rincones, que inspiren. Ser embajadora de sueños”.


Cuando no está componiendo o en un escenario, le gusta estudiar, aprender. Es una obsesionada con obtener el conocimiento. “Producir, tocar, cantar, hacer ejercicio, ya sea montada en un caballo o en una motocicleta motocross… esa es mi vida”. 


Su anhelo es “llenar escenarios, producir y componer para muchos artistas, pero lo más importante: contagiar de buena energía y ayudar a sanar a almas; todo, por medio de la música”. Y es compartida: tiene una halo especial para trabajar con otros artistas.


Cuando trabajo con otros me siento como con un nuevo ADN. Como productora me gusta indagar en todo lo que tenga adentro el creador, lo que quiere proyectar. Ser parte de ese proceso para ayudarlo a entender y encontrar esa singularidad, que es algo, siento que falta o que no se procura en la industria”.


Considera que a muchos productores “les gusta hacer música por hacer, pero cada músico debe tener un sello, un sonido. Y esa es mi responsabilidad como productora: llevarlo a otro nivel”.


Revela que lo primero que hace es preguntarle “qué le gusta, qué música escucha, qué sonido le hace vibrar, qué letra, y entender su personalidad”, para sobre todo, a la gente darle más.


Para ella, lo más gratificante y lo que la llena de fuerza es ser “una embajadora que desea abrir puertas en pro de apoyar al poder femenino”. 


Una de las fuentes de inspiración más grande que hay para ella es la naturaleza. “Es el ejemplo de vida más grande que podemos tener. Lo que me oxigena, lo que me recarga, lo que me conecta, lo que me hace llegar a las raíces y ver quién soy, de dónde vengo y a dónde voy”. Y eso lo representa en cada canción.


La belleza es para ella “el alma, conocimiento. Soy una persona sapiosexual, soy atraída por las mentes. Para mí esa es la belleza. No como uno se ve físicamente, sino lo que tienes adentro, como actúas y cómo te expresas. Cómo afrontas las cosas”.


Luisa se empodera con sus acordes, sus ritmos y sus armonías. Sabe que la mujer del siglo XXI es “la que no tiene límites, que es valiente; una guerrera que no teme y que no le importa el qué dieran. Aquella que no tiene miedo, pero sí muy claro para dónde va. Que sabe cuáles son sus pasiones y talentos; que está con toda la actitud para salir adelante para abrir esas puertas”.


Da saltos cuánticos para llegar a donde quiere, porque, dice, “es gratificante y me llena de fuerza hacer algo en donde las mujeres no somos aceptadas al cien por ciento. Donde nos toca ganarnos las cosas. Pero eso me encanta emprender nuevos caminos. El reto es lograrlo y ganarse el respeto; poder abrir el camino a otras compositoras y productoras”.


Está segura de que puede haber una balanza en “la que hombres y mujeres tengamos las mismas oportunidades en todos los ámbitos”. 


Comparte que en la industria musical ha tenido que lidiar con la exigencia: “la industria te exige, porque o tienes que ser linda, o siempre te dicen que si eres mujer te va a costar trabajo llegar. Te comentan que tienes que hacer canciones demasiado exitosas o la inversión en ti para poder posicionarte tendría que ser muy grande.”


Reflexiona que ambos géneros tienen un lado femenino y un lado masculino. “Cuando plasmas música no hay diferencia de que algo suele como femenino o como masculino”.


Le entra a lo lírico al igual que a la tecnología, que en la música, para ella, es muy positiva, aunque “ya cualquiera puede hacer un beat, una letra, cantar o grabar, pero hay una cuestión: a veces la gente lo hace por negocio o porque está de moda, pero cuando se hace por pasión, es algo que mueve, porque es algo que deseas proyectar, contagiar con sensibilidad…”









domingo, 9 de mayo de 2021

La música da vida a las películas: Andrés Sánchez

 



Andrés Sánchez en su estudio




Escuchar los graves en una pieza musical lo llevan a un estado de felicidad.



Considera que esos sonidos son la columna vertebral de una composición. “No veo una pieza sin bajo, aunque no necesariamente sea el instrumento de cuatro o cinco cuerdas en sí, sino los graves, que siempre han estado presentes en la historia de la música. Son los que rigen la armonía”.



Juan Sebastian Bach, argumenta, es el maestro de los bajos; del contrapunto. En sus piezas de clavecín se percibían. De ahí sale todo...



Por ejemplo, en el jazz, dice, “si el bajo y la bataca fluyen, todo está bien. En la música siempre hay un bajo o un concepto de éste. Desde Grecia, en la antigüedad, siempre lo había”. 



Es el mexicano Andrés Sánchez quien habla. Claro, es bajista, pero también tecladista…. es un compositor que en los años noventa formó el grupo electrónico funk-rock Titán, pero posteriormente, su loca inquietud y búsqueda lo han hecho experimentar con diversas agrupaciones: Sanchez-Ruiz, Los Shajatos o Sánchez Dub (que ya actuó en el festival Vive Latino) y desde 2011, integrante del show en vivo de la banda Zoé.



Andrés es uno de los scoreros (musicalizadores audiovisuales) más requeridos en México.



Con su productora Hamaca Music, compone para comerciales, televisión, teatro, cine y series de plataformas. Ha hecho muchos remixes y canciones que se han utilizado en varias compilaciones.



Clavadazo de la creación sonora, recuerda a Native Instruments cuando dijo: de aquí soy.



Al estudiar en nivel primaria tuvo un maestro de nombre Lucio Sánchez, quien tocaba en Banda Elastica, agrupación mexicana de rock y experimentos circundantes. Le dio sus primeras clases. Sembró algo en él que le hizo hacer una banda amateur en la que decidió abordar al bajo. Después, asistió a una secundaria-prepa en la que estudiaban muchos que, posteriormente formarían una generación de músicos y creativos del cine, entre éstos estaban los de Santa Sabina, “la primera banda que me rompió la cabeza con ese teatro que hacía, esa cosa rara”, afirma Andrés.



Quiero ser como ellos; a esto me voy a dedicar”, se dijo. Fueron sus padrinos visuales. “Esa gente que tuve la suerte de tener cerca fue la que me impulsó a dedicarme a la música”.



Comenzó a componer rolas con su bajo y cajas de ritmos. Pero se dio cuenta de que tenía que entrarle a la academia: “si quiero ser músico tengo que estudiar”. 



Y así lo hizo. “No fueron mis papás, que sí escuchan música; mi introducción a la música fue un rollo de amigos y de ver lo que pasaba a mi alrededor”, cuenta.



Hoy día destaca por sus propuestas. Comenta: “Es difícil crear ua rola con puro bajo. Haces acordes abiertos y luego te brincas a la guitarra o al mundo orquestal. Para eso esta toda esta tecnología impresionante, como la de NI, con Kontakt por ejemplo, donde está todo.” 



Valga decirse que Kontakt es la base de la mayor selección de instrumentos sampleados disponible.



--¿Cómo ha cambiado la composición desde el aspecto electrónico? Se le cuestiona.



--Cuando comenzamos con Titán, en 1994, todo era diferente. Lo que veo ahora es que hay un problema pero a la vez no. Es decir, hay tanto en las herramientas electrónicas que, como compositor, te puedes perder. Hoy día abres un Kontakt con miles de sonidos y es un mundo en el que te puedes extraviar, pero mal. Es una maravilla pero puedes llevar una rola a lugares que no querías. Creo que Titán por eso fue un grupo sólido, aunque la verdad no había tantas cosas para aventar (sonidos electrónicos). Es decir, lo que teníanos era una guitarra, un bajo, unos teclados y cajas de ritmo análogas. Cada uno tenía la suya y eran distintas en sonido. Por ahí había una Roland R-8 y una R5, teclados Yamaha y como loquitos programando. No había computadora. Eso era Titán; no había un mundo virtual, para nada. 


Abunda:”Era la música pensada para tocarse en vivo. Era lo mismo lo del ensayo que en los shows. Ahora, haces un disco y luego te preguntas a ver cómo lo tocas en vivo. Por ejemplo, Zoe hace maravillas en su música. Hay rolas que pueden ser con una guitarra y ya. Como algunas que hace León Larregui, excelente compositor. Pero hay otras, como las del espectáculo de gira, que se preparan dos meses antes, dos meses de ver quién va a tocar qué. Que teclado será en vivo, qué secuencia será grabada. Son pistas necesarias y Zoé hace eso: tener secuencias que no pueden ser tocadas en vivo. En Titán hacíamos rolas y eso era lo que se tocaba.”



Pero también está su parte de Sanchez Dub, que es “más experimental, más loca... Cuando tengo una rola veo cómo lo tocaré, puesto que soy yo solo. Ya sea que dispare un dj set, un sampleo con computadora y bajo…”



--¿Qué es para ti el experimentar?



--Experimentar es quitarse el miedo a predisponer algo. No es lo sea más loco. Para mí es la busqueda, es salirse del lugar común, de la zona de confort. En cine, el experimentar es más difícil porque estás trabajando para alguien y hay gente a la que le gusta o no. Pero en algún punto se te permite, aunque no puedes poner sólo por poner, unos sintetizadores. Para mí, experimentar también es juego.



--¿Cómo te enamoraste del dub? 



--En nivel secundaria me tarde en agarrarle a grupos como Ultravox o The Cure, porque estaba oyendo a Bob Marley, a Prince, a James Brown. Incursioné también en las rolas de Lee Scratch Perry, gran dubero. Aunque experimento con todo, mi proyecto Sánchez Dub tiene líneas de bajo duberas, siempre. 



--Hacer score de cine es magia. ¿Como fue tu incursión en el séptimo arte?



--Lo primero que hice fue con Titán. Se trataba de un cortometraje de una amiga, Julieta López. Era algo muy bizarro. Fue el primer acercamiento a contra-imagen. Eramos sólo los tres con una videograbadora VHS. El master era grabado en caset. Era mucha prueba y error. No había computadora para que en cada escena se marcara el tiempo de la música. No, era todo al chile (a como va), a ojo de buen cubero, y salía bien, se sincronizaba; era divertido. Luego, con Everardo Gou empecé a hacer cortinillas para MTV y para la marca de ropa Diesel. También cosas para pasarelas de moda. Todo era por encargo. Y eran trabajos en los que no podías ponerte loco.



Revela que, digamos, su primera película formal fue Perfume de violetas, de Maryse Sistach. “No hize score pero sí rolas como Sánchez Dub. Ya tenía una computadora rústica. Eran puras rolas, más que score. Trabajé también en El bulto, de Gabriel Retes. Era una pieza que les mandé y el editor la acomodaba. Esos fueron los inicios”.



Su primer filme como scorero fue Eréndira Ikukunari, de Juan Mora, quien “es mi padrino. Tiene un cine especial. Esa peli fue una chingonería porque él me dijo que con mi onda electrónica quería mezclarlo con algo prehispánico. Yo le comenté que me mandara el sonido directo de flechas y tambores... Erendira… está hecha con esos sonidos y con un sampler. Fue el primer score. En el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (escuela de cine de la UNAM) Ernesto Contreras me presenta a Juan Manuel Cravioto para hacer la música de Los últimos héroes de la república, que es mi segunda película formal. Te vas enamorando y teniendo experiencia. Esto es de escuchar, de ceder, de entender la historia y de pedir que te den oportunidad de experimentar. La música para cine es parte de la historia porque cuenta cosas, pero también tiene sus momentos difíciles, de no dar con las cosas, pero para ello tienes a la tecnología, que hace que fluya. Los cineastas cada vez son más melómanos; editan con la música”. 



Afirma Andrés que el amor al cine lo tomó de asistir a los festivales.



Tengo que decir también que me curtí con los comerciales y que tuve suerte de que en mi generación varios se hicieron cineastas, los cuales luego me llamaron a hacer, en un inicio, los paros porque no había lana. Todo se dio paso a paso. Pausé en el cine cuando me salí de Titán. Pero cuando entré con Zoé, en 2011 a hacer el Unplugged (reconocido con Grammy latino) sentí que fue ponerle una parte cinematográfica a su música. Fue una maravilla porque sí oyes ese disco es muy cinematográfico, muy orquestal, y eso me metió al mundo de cine de nuevo, a crear scores más producidos”.



--Ahora, ¿cómo es tu proceso de trabajo en cine?



--Varía. Pero me gusta entrar desde el guion. Aunque es más larga chamba pero es divertido: tirar una idea del tema y proponer. Depende el proyecto, porque también es muy bueno entrar a contra-imagen, cuando ni siquera leíste el guion y sólo te llegan unos cortes y a partir de ahí, punteas ideas con el director porque estás viendo el filme de cierta manera. Me gustan ambas formas. No hay un camino específico y esa es la magia del cine y su música. Cada proyecto tiene su vida.



--¿Qué sería hoy día del cine sin su narración sonora?



--Hace totalmente palpable la historia. El sonido y la música dan toda la vida a la cinta, sea ficción o documental. Te meten al mundo de la película, y cuando es muy sonora, desde las primeras notas dices: ‘uta madre, ya estás dentro de la historia con la piel erizada’. Ves La mision en tu laptop con audífonos y te metes a la historia o si la ves en el cine, ya te chingaste, ahí estás dentro. El sonido es inmersivo, es vivir el momento perfecto de la película. Hay momentos en el cine que te hace, incluso oler. 



--¿Trabajas con el silencio o eres de los que lo usa cuando éste tiene que llegar?



--Trabajo mucho con éste en todos los sentidos. Comenzando con el que te hace parar, el de la necesidad de detenerte y ponerte en un estado meditativo y escoger el próximo sonido. O está el que simplemente te hace apagar el estudio e irte a tu jardín a escuchar a un pájaro. El silencio real de la música. Hay algunas imágenes que necesitan un silencio. Un respiro. Cuando trabajó contra-imagen leo la actuación, observo a los actores, los dejo respirar y si en la escena lo dan todo, no pongo música… y remato en momentos cabrones de la escena. Ésto es hablado con el director, es propuesta al director, que es el que decide. 



En pandemia, el silencio hace que el domingo sea eterno en el que puedes escuchar a los pájaros… pero también es el tiempo de agradecer. A mí me ha ayudado bastante porque pude trabajar en cosas pendientes, como mi disco solista, que será un Ep de seis rolas (del que ya lanzó algunos sencillos como Humans o Deep sound, que ha trabajado con el guitarrista de Zoé, Sergio Acosta). De hecho, no he parado con el cine y las series. Lo que sí ha cambiado es el miedo a salir; las salidas al cine y al teatro, lo que te alimenta. Mientras, salgo sólo con mis perros”.



Por lo pronto, en unos meses lanzará su Ep electrónico, y con Zoé saldrá en una nueva gira por Estados Unidos, en agosto. “Soy comodín en el bajo (campechaneando con el bajista de base, Ángel Mosqueda) y en teclados; también soltando samplers, pads... Sumando para Zoe, para pasarla bien y divertirse en el escenario y no estar como un robot”.