Un joven
de nombre Carlos espera en un cuarto. Nervioso, recibe a un hombre apodado El
Buitre, dealer que lo convence de
abrir las puertas de la percepción con la morfina. El vendedor de droga mira al
cielo, y, luego de una leve explicación, convence al curioso en la habitación, que
en realidad es un picadero, lugar en el que la gente va a intoxicarse.
Esta
es la primera escena de la película El
puño de hierro.
En la segunda toma, en un close
up aparece un brazo y una jeringa que proporciona el arponazo.
No
sería raro ver estas imágenes en una película si no fuera porque ésta se rodó
en 1927, en Orizaba, Veracruz.
Morfina,
heroína, cocaína, mariguana… los lugares donde los parroquianos se reúnen para
meterse todo este tipo de sustancias, un mini cartel de vende drogas y hasta un
inverosimil investigador infantil, forman el contexto de El puño de hierro, una especie de proto cinema noir.
Gabriel García
Moreno (1897-1943) es el realizador de este raro largometraje silente de
ficción, uno de los tres hechos en México que se conservan hasta la
fecha, junto con Tepeyac y El
tren fantasma, que también fue dirigido por él.
El puño de hierro fue recientemente
“reconstruido en su relato y restaurado fotoquímica y digitalmente a partir de
escenas sueltas con alto grado de deterioro y descomposición”, según anunció la
Filmoteca de la UNAM, que recibió la colaboración de la
Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas en el arreglo a esta
película, que el pasado lunes se exhibió en Italia con su nueva versión.
La función fue en Bolonia en el contexto
del XXX Festival il Cinema Ritrovato, uno de los encuentros más importantes en el
mundo de cine recuperado, rescatado y restaurado.
En el Cinema
Lumiére-Sala Officinema/Mastroianni y con el acompañamiento al piano de Antonio
Coppola, la película mostró el encanto de un director arriesgado.
También se
proyectará en la Fiesta Internacional de Cine en San Luis Potosí a finales de
septiembre. La musicalizará en vivo Nortec: Bostich+Fussible.
La historia
Gabriel García Moreno era un joven emprendedor que
convenció a algunos empresarios de Orizaba, Veracruz, para que lo apoyaran para
crear la compañía Centro Cultural Cinematográfico, que se estableció
en esa ciudad.
Con estudio y laboratorio de revelado propios filmó
documentales, cortos y sus tres largos: Misterio (1926); El tren Fantasma (1926) y El puño de Hierro (1927).
Pero la precaria situación económica en el estado
de Veracruz en ese tiempo terminó con las expectativas de la compañía, que
pronto cerró sus puertas.
El propio García Moreno dejó las latas de las
cintas a quien fungía como tesorero de la productora, William Mayer, cuya
familia se mudó a la Ciudad de México.
Se dice que los materiales pudieron sobrevivir, gracias
a la “audacia de un joven de 15 años”, que escondió los rollos entre los
estantes de la empresa en quiebra. Ese adolescente era quien se convertiría en
el historiador Aurelio de los Reyes, quien al final las depositó en la
Filmoteca de la UNAM.
Algunas de estas cintas ya tenían una edición
previa realizada por el propio Gabriel García Moreno. Posteriormente se
hicieron dos ediciones más: la primera por Jorge de la Rosa Martínez Solares y
la segunda por Jaime Ponce Barrandica.
La Filmoteca presenta ahora la tercera, en la que
dice, se ha contado con nuevas fuentes documentales como la sinopsis argumental
proveniente del Archivo General de la Nación.
También algunos intertítulos de la película estaban
perdidos por lo que los faltantes se sustituyeron por textos elaborados a
partir de la mencionada sinopsis.
Hay que recordar que luego de cerrar su loca
compañía, Gabriel García Moreno viaja en 1928 a Estados Unidos. Se establece en
Los Ángeles, California. Trabaja en el departamento de Backgrounds & Miniatures
en Culver City, y en 1931 desarrolla incluso una cámara de velocidad continua
de su invención.
Ese año regresa a México para fundar los Estudios
García Moreno, que poco tiempo después se convertirían en los Estudios Azteca,
de los que posteriormente separa para crear los Laboratorios Cinematográficos
Moreno.
Fuera de línea
Por obvias razones, la Filmoteca de la UNAM bajó la película de su catálogo de servicio en línea, pero por si gusta, fino lector, en la red se puede ver la versión anterior.



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