lunes, 9 de marzo de 2020

Seudoravers en el Electric Daisy Carnival


Love Parade en México en 2002


No me pude sustraer de los comentarios que hicieron conocidos respecto a un festival que se realizó en el Autódromo Hermanos Rodríguez y que ya tiene algunas ediciones efectuándose.

Se trata del Electric Daisy Carnival México (EDC), que ofrece una producción de calidad internacional pero con pocos DJ de nivel creativo.

Uno amigo que es productor y tiene su propio estudio de grabación, asegura que el EDC puede superar la producción de conciertos de grandes estrellas como Madonna, que tiene la mejor logística de festivales y que se presentan de todos los géneros: tecno, urbano, reguetón… Y aunque es lo más comercial, “tiene un audio impresionante”.

Una conocida que vivió los grandes encuentros de música electrónica en México, llámese Tecnogeits, Love Parade, Ecosistema… posteó en Facebook que “si no fuiste al Love Parade, no sabes nada”, en amplia crítica a los que dicen que no hay nada igual como el EDC. 

Otro comentario fue el de un músico, DJ y productor, y de los pocos mexicanos que tocaron en Love Parade, en Alemania. Él considera que el EDC es una “basura” y que la audiencia son seudoraversque llegaron tarde al ritmo de los cuatro cuartos o que no les tocaron esas fiestas masivas de tecno mexicanas, en las que abundaban melómanos que, simplemente, buscaban al espíritu real de la música.

Pues en su mayoría, los que aparecen en el cartel del festival EDC son sólo pone discos. Es decir, aquellos que se hacen llamar diyéis pero que sólo aprietan un botón, el del play, que está representado con un triangulo y que es el que hace iniciar cualquier pista. 

Y así, dizque “producen” sus sets que hacen enloquecer a miles. Todos ganan: los asistentes revientan, beben, fuman y bailan. Los productores se hacen cada vez más ricos y los del cartel se hacen de una currícula.

Obvio, en el plano de la música electrónica deja mucho qué desear. Es un “rave” para los que no saben qué es un rave, o que era --tan populares en los años 90 e inicios de los 2000--, porque nada de esos encuentros de antaño se respira en el EDC. El alma es la del desmadre, nada más. Y claro, la del bluff, porque la mayoría de los que van lo hacen para decir que fueron y que están en onda.

Pero también hay que respetar los nuevos gustos. Nada hay de malo que a los jóvenes les guste Maluma o Steve Aoki, quien es de los que hace faramalla de que toca perillas, pero no hace nada. O sea, es un fraude.

No cabe duda que en gustos se rompen géneros y cada quien decide a quien escuchar o a quien darle su dinero.

Electric Daisy Carnival 2020

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