Betoko es orgánico y melódico. Y aunque parezca una cacofonía o un loop,la descripción que hace de sí mismo es la más acertada para este creador sonoro que llegó a la música electrónica de manera natural. Para él era un pasatiempo, pero desde hace unos años y hoy día, sus tracks tecno, minimal y house,son tocados por los mejores Djs del planeta, lo que lo ha colocado como uno de los productores más respetados en la escena.
Hablé con Betoko hace unas semanas. Fue una entrevista con el productor para un blog de unos amigos amantes de la música electónica, como yo.
Betoko, quien a veces es “Betaco”, como lo llama su mamá cuando viene a su tierra, México, tiene un enorme y estimado catálogo de rolas perfumadas con una esencia propia, las cuales están incluidas en su propio sello discográfico OKO Records. Éstas han sido tocadas, interpretadas y hasta remezcladas por experimentados productores y Djs como Steve Lawler, Sasha, Nick Warren, Armin Van Buuren, M.A.N.D.Y, Gregor Tresher, Martinez, Dubfire, Sven Vath y Marco Carola, entre muchos, con los que también ha compartido los escenarios más importantes. Sus piezas también han sido requeridas y licenciadas para su uso en programas de televisión como CSI,o para campañas publicitarias, así como en el DVD y CD Madonna’s Sticky & Sweet Tour.
Beto Cohen, su nombre real, es oriundo de Guadalajara, pero desde hace dos décadas vive en Londres. Cuenta cómo nació Betoko tras unas vacaciones en esa ciudad y luego de conocer a un señor de nombre Eliot Cohen: leyenda de la música en Inglaterra que grabó en su estudio, Red Bus Recordings, a músicos y bandas como Michael Jackson, Madonna, George Michael, Culture Club, Spandau Ballet, Alison Moyet o Duran Duran, entre otros.
Por cierto, don Eliot, es tío de Beto, quien cuenta el inicio de su historia en Europa:
“En 2002 fui a Inglaterra a visitar a mi hermano que ya vivía acá. Apenas habíamos vendido un estudio de grabación. Así fue la decisión y todo terminó amigable. Entonces, no tenía plan específico de quedarme. Tengo un tío, primo de mi papá, Eliot Cohen se llama, es una leyenda pesada en la industria con su estudio, una de las suites de grabación más famosas de Londres: Red Bus Recordings, estudios que tienen una historia sin precedentes de grabación, mezcla y masterización. Están cerca de los estudios Abbey Road. A mi tío lo conocí en los años 80 cuando fui de vacaciones con mis papás, pero no había mucho contacto con él. Cuando fuimos en los años ochenta mi papá me dijo que fuera a verlo, y fui. Recuerdo que en el estudio había un sinteYamaha DX7. A mi tío le dije que si me dejaba tocarlo. Ya en la nueva visita, en el 2002, fui al estudio pero ahora me llevé un teclado mío, un Triton. En ese tiempo estaba haciendo el scorede un cortometraje. Le dije esa vez a mi tío que si su estudio estaba libre me diera chance de usarlo un par de días.”
Betoko continúa narrando: “Me preguntó que si sabía usarlo. Le dije que no, pero ahí estaba un ingeniero al que le dije que nomás me dijera dónde estaban las entradas y las salidas y ya. El tío Eliot me dejó dos días chambeando en mi música. Luego me dijo que le enseñara lo que había hecho. Le puse la canción y me replicó: ‘esto tú lo hiciste, tú solo’. Le respondí que yo había hecho la voz y la guitarra también... Y volvió a preguntarme: ‘¿De dónde saliste? ¿Por qué no estaba enterado de ésto? Tú te quedas en Londres, y me convenció. Me quedé. Me daba sesiones con artistas para ingenierar. Después me ofrecieron un trato para publicar con un filial del estudio y lo demás vino poco a poco. Todo fue orgánico. No había mucho a qué regresar a México, como por una pareja un negocio o algo así. Estaba la cancha abierta y me quedé.
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| Betoko en Red Bus Recordings |
--¿Qué necesita tener un trackpara que los grandes productores y DJs lo elijan para tocarlo en pistas de baile o en festivales? O, para que enamore.
--Siempre he sido bastante melódico. Vengo de una escuela de pop y de rock (tocaba la batería y guitarra en bandas cuando era adolescente). No me originé en el underground. De más chavo hacía cosas poperas. Producía cosas para bandas pop. Debo aclarar que no me gusta la palabra mainstreamo comercial porque es muy odiada y no tiene porqué serlo. Para mí la palabra comercial significa que la escucha más gente y que es más popular, así de fácil. Hay pop caca y pop bueno. Hay electrónica comercial caca y hay electrónica comercial super buena. Vengo de escuela de pop y supongo que meter melodía en música electrónica, considero, crea un poco de más historia en la rola, en vez de ser más repetitiva, que es algo más para dance floor. Además, mis rolas más populares han tenido una vocal especial.
--¿CómoRaining again, lanzado en Diynamic Music y que se ha convertido en un clásico? una pista que en 2012 tuvo más de 20 millones de visitas en Youtube.
--Por ejemplo, ella fue más que nada una cosa de producción que se me ocurrió hacer en ese momento y que funcionó. Hice un truco y quedó la vocal así, media rara. Todos se sorprendieron, en incluso, algunos empezaron a ver que era un track diferente. La rola tenía un sentimiento especial por cuestiones de clima (siempre llueve en Londres). Era una metáfora y la gente se identificó con eso, y ahora, todo es melodía. La neta es que lo mío viene mucho más de armonías y melodías, que de ritmos puestos uno encima del otro. Yo hago todas las vocales y luego revelaré en un video ‘el truco’ que utilicé en Raining again. La historia de la canción viene por un amigo que vivía en un sótano, y arriba una familia con niños. Estaba en las noches escuchando y haciendo música y en la mañana, los chavos, sus vecinos, corrían y corrían haciendo ruido. Realmente la letra es de cómo te sientes cuando te pasa algo todos los días. Él se la pasaba deprimido y de mal humor. Fue lo que quise plasmar.
--Entonces, ¿la vocal es la esencia de tus tracks, como en Don´t you call me freak?
--Dont´ you call me freakera una rola que venía de una producción que había hecho con un cuate hace mucho, pero a la cual nunca le dimos seguimiento, y se quedó ahí. Tenía una instrumental y de pronto recordé que tenía por ahí una vocal vieja y la puse; quedó de poca madre.
--Antes, la gente consideraba que la música electrónica era superficial y plástica, fácil de hacer, pues, pero hoy se sabe que hay todo un proceso creativo detrás. Existen instrumentos que cobran vida por el talento que hay en los productores. ¿Qué piensas de ello?
--En la actualidad la mayoría son software, por ejemplo, ese instrumento analógico muy famoso, el TB-303 (de Roland) no estaba planeado para hacer música electrónica. Era para bandas, para que pudieran automatizar sus bajos y tocar encima de él, pero en ningún momento fue planeado para hacer acid house. Algún loco se puso a picar los botones y lo combinó con un TR-909 y exageró las resonancias y distorsiones y salieron esos sonidos locochones. Aunque sea electrónico y tenga una parte automatizada, esas notas hay que programarlas y usar los filtros de una forma u otra para que se cree el efecto ácido. A unos les tocó el corazón pero otros dijeron: ‘qué ruido’. Hay muchos ejemplos, como el del AutoTune, que se hizo para arreglar las vocales de la gente que no podía cantar, pero no para hacer el efecto que se usa en la actualidad. Ahora, si en el hip hop no lo usas estás fuera de onda. Fue el productor de Cher quien lo utilizó por vez primera con la rola Believe, que dejó a todos con la boca abierta.
--¿Qué le dirías a los muchachos (as) que quieren comenzar a hacer música electrónica?
--Lo primero es que, aunque puedas tener un estudio bonito y muy equipado, hoy es más fácil hacer música buena con muy poco equipo: con una laptop que aguante más o menos, un controlador y un poquito de software, o con Logic Pro (estudio de grabación). Pero lo que diría hoy, que todo mundo tiene acceso, que intenten hacer algo especial. O lo más especial posible. No ponerse a hacer cuatro loops y ponerlos juntos, que es lo que muchos hacen. Lo escucho en los demos que me mandan ( a su sello) y en producciones que están allá afuera. Es muy fácil poner 4 loops con un groove más o menos chido, poner un bajo, unos efectos y ya tienes tu rola tech houselista para cualquier festival o dance floor. Pero los chavos que de verdad quieran trascender, tienen que crear algo que sea original, dar un concepto; ponerse más tiempo a trabajar y no sacar algo rápido nada más de sacar por sacar. Necesitan encontrar un sonido propio, algo especial que haga decir: esto lo hizo este guey. Que cuando escuches la rola digas es de tal o cual, porque tiene esto u lo otro. En el momento que tus piezas suenen en la Radio y que digan: ese es Betoko, en ese momento creaste una identidad y es cuando estás del otro lado.
--Si un niño te pregunta o tu propio hijo te dice: ¿por qué te gusta la música? ¿qué le dirías?
--Por la misma razón que te gusta a él… Mi hijo, de 3 años, desde las ocho de la mañana quiere estar con el TR-808 y picarle y ponerse a bailar. Sólo me dice: ‘daddy a wanna play’, y se queda picando los botones y bailando… la explicación es esa.
La pandemia por el Covid-19, que sufre el mundo desde hace meses, ha parado la actividad en clubes, fiestas, festivales y actos en los que regularmente brilla la música electrónica.
Betoko estaba acostumbrado a viajar 3 ó 4 veces por semana a diferentes países donde tocaría.
--¿Cómo estás viviendo la pandemia?
--Me encantan los aviones y viajar pero ahora es horrible entrar a los aeropuertos, donde no quieres tocar nada y todos te ven feo porque todo mundo está apanicado; no es una experiencia padre y no cambiará en tiempo cercano.
--¿Qué sientes del no trasladarte a otros países para presentar tu música?
--Estoy acostumbrado a estar en los clubes de lunes a jueves y el viernes, regresar al estudio o a dedicarlo a mi familia. Era típico el salir de la casa, era como un break que te da un respiro, o estar con mi hijo de 3 años, que está a full power de mañana a noche. Cuando sales te da espacio para ir y regresar con muchas ganas de verlos. Es heavy estar todo el tiempo en casa porque no he estado en el estudio grande que tengo en el centro de Londres, sólo he podido trabajar en el que tengo en casa, y es difícil, porque aunque cierre la puerta del estudio, a los cinco minutos está tocando mi hijo y no puedo decirle que estoy trabajando. Quiere a su papá.
--¿Qué más extrañas de tus giras?
--Lo que se extraña, obvio, es el contacto con el público y la música que producimos en el estudio. Es una sensación chingona cuando salgo a tocar el fin de semana una rola si la hice el lunes anterior. Son cosas que tomamos cotidianas pero ahora, éso se acabó. Hice un par de tocadas hace una semana en Croacia, donde todo estaba controlado por los promotores con distancia social y todas las medidas, pero ahora mismo aunque me ofrecieran varias tocadas sentiría una gran responsabilidad de ir y convocar a un chingo de gente, cuando el problema está afuera de la puerta de la casa. Hay quienes están haciendo tocadas normales pero ya volvieron a cerrar, por ejmplo, los clubes en Italia.
--¿Cuál fue tu sensación cuando por primera vez un Dj importante soltó en la pista de baile un track tuyo?
--El primero fue Steve Lawler. Usó una rola mía para una recopilación de él. Creo que fue en el 2008 que me pidieron la canción, porque Steve la había tocado en un set en Canadá. Imagina, venía de hacer otra rola y eso me hizo sentir muy bonito.
--¿Fue un parteaguas?
--Es que fue raro porque la música electrónica siempre me gustó pero la hacía para mí. Está padre cuando tienes respuesta con DJs conocidos o que respetas.
--¿Dónde te gustaría tocar y cuál es el mejor lugar donde te has presentado?
--Nunca he estado en Japón y me gustaría mucho. Me dicen que es toda una experiencia. Argentina es uno de los mejores lugares. Siempre ha sido es especial para muchos dj del mundo. Y también Brasil y mi México querido. Lo más loco en lo que he estado, es sin duda las after partyen Ibiza, donde ya no tocas para humanos, sino para zombies. Son fiestas de 3 días y los subhumanos van caminando y bailando; viví ahí épocas locotronas. La última vez que toqué en México fue en Puerto Escondido, en un festival fregón.
--¿Extrañas tu país?
--Más los tacos; es lo que más extraño. Mi mamá me puso de apodo Betaco. Llego a México y mi madre me cuenta los tacos que me como. Tengo mis favoritos. Los míos son los que venden en Los Provi. Llegando y saliendo del aeropuerto, voy ahí. No te creas, en casa comemos muchos tacos. Por internet me llegan tortillas de maíz chiquitas como taqueras; son casi iguales. También hay chiles habaneros… Me gusta hacer pollo al pibil porque me encanta cocinar, soy el que lo hace en casa.


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