miércoles, 9 de diciembre de 2015

El doctor Caligari-Zorn





                                     

Cuadros fílmicos con tonos sepia y verde, y el sonido de las flautas del órgano más grande de Latinoamérica --séptimo en el mundo-- hicieron una pócima que encantó a cinemelómanos que pernoctaron por 75 minutos en el Auditorio Nacional el pasado 6 de diciembre.

En el estruendo del silencio fueron unos sonámbulos dirigidos por el maquiavélico doctor Caligari-Zorn. 

Es decir, una mutación hecha a partir del músico John Zorn y de un personaje de ficción: el protagonista de la película El gabinete del doctor Caligari, clásico de 1920 que, ante audiencia mexicana, lució nuevo ajuar: su restauración digital.

A la película muda se le hizo un fino trabajo de hojalateada que constó, entre otros detalles, del arreglo de partes rotas y otras faltantes. También se le incluyeron fotogramas tomados de más de 10 archivos internacionales. La restauración en resolución 4K, usó los negativos de la cámara original conservados en el Bundesarchiv-Filmarchiv, en Berlín.   



                                                                     Escena de El gabinete del doctor Caligari (1920)


Fue un buen pretexto para exhibirla musicalizada por John Zorn tocando el Órgano Monumental del Auditorio Nacional, el conocido como el OMAN, que suena sus cánulas desde 1934, tiempo en el que aún estaba instalado en el Palacio de Bellas Artes.

Deshacer silencio

Zorn, laboratorista sonoro, deshizo el silencio con el engendro tubular de 15 mil 633 flautas, que, ahora en su nuevo hábitat, fue usado por el estadunindense para crear in situ el score para esta película, referente en la historia.

El saxofonista cerraba las actividades del Bestia Festival con una salvaje sonorización en la que fundió su sensibilidad con la de Robert Weine, Hans Janowitz y Carl Mayer, director y guionistas de la primera película del expresionismo alemán.

Con sus notas de viento, Zorn contribuyó a dar texturas a las tomas oblicuas de la historia sobre un maquiavélico psiquiatra que utiliza a un sonámbulo para cometer crímenes.
  

                                                                                                            Caligari y Cesare
 


La acústica del órgano cobijó a una película concebida para relatarse en silencios. Una ironía trascendental.

El experimentador contemporáneo de sonidos fluyó en el celuloide de una cinta ancestral que estuvo en Moscú tras la Segunda Guerra y no volvió a Alemania hasta 1970. 

Esta versión digitalizada la Fundación Friedrich-Wilhelm-Murnau, fue estrenada en el festival de Berlín de 2014.

En el foro de Reforma, mientras corría la cinta de exagerada gesticulación actoral, el doctor Caligari maniobraba a su sonámbulo Cesare, con la complicidad del músico John Zorn, quien manipulaba al monstruo de 50 toneladas con el poder de cinco teclados… ah, y su pedalier (teclado que se acciona con los pies).






                                                                                                           Monstruo de 50 toneladas






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