Cuadros fílmicos con tonos sepia
y verde, y el sonido de las flautas del órgano más grande de Latinoamérica
--séptimo en el mundo-- hicieron una pócima que encantó a cinemelómanos que pernoctaron por 75 minutos
en el Auditorio Nacional el pasado 6 de diciembre.
En el estruendo del silencio fueron
unos sonámbulos dirigidos por el maquiavélico doctor Caligari-Zorn.
Es decir,
una mutación hecha a partir del músico John Zorn y de un personaje de
ficción: el protagonista
de la película El gabinete del
doctor Caligari, clásico de 1920 que, ante audiencia mexicana, lució
nuevo ajuar: su restauración digital.
A la película
muda se le hizo un fino trabajo de hojalateada
que constó, entre otros detalles, del arreglo de partes rotas y otras
faltantes. También se le incluyeron fotogramas tomados de más de 10 archivos
internacionales. La restauración en
resolución 4K, usó los negativos de la cámara original conservados en el
Bundesarchiv-Filmarchiv, en Berlín.
Escena de El gabinete del doctor Caligari (1920)
Fue
un buen pretexto para exhibirla musicalizada por John Zorn tocando el Órgano Monumental del
Auditorio Nacional, el conocido como el OMAN, que suena sus
cánulas desde 1934, tiempo en el que aún estaba instalado en el Palacio de
Bellas Artes.
Deshacer silencio
Zorn, laboratorista sonoro,
deshizo el silencio con el engendro tubular de 15
mil 633 flautas, que, ahora en su nuevo hábitat, fue usado por el estadunindense para crear in situ
el score para esta película, referente en la historia.
El saxofonista cerraba las actividades del
Bestia Festival con una salvaje sonorización en la que fundió su sensibilidad con la
de Robert Weine, Hans Janowitz y Carl Mayer, director y guionistas de la
primera película del expresionismo alemán.
Con sus notas de
viento, Zorn contribuyó a dar texturas a las tomas oblicuas de la historia sobre un maquiavélico
psiquiatra que utiliza a un sonámbulo para cometer crímenes.
La acústica del órgano cobijó a una película concebida para
relatarse en silencios. Una ironía trascendental.
El experimentador contemporáneo de sonidos fluyó en el celuloide de una cinta ancestral que estuvo en Moscú tras la Segunda Guerra y no volvió
a Alemania hasta 1970.
Esta versión digitalizada la Fundación Friedrich-Wilhelm-Murnau, fue estrenada en el festival de Berlín de 2014.
En el foro de Reforma, mientras corría
la cinta de exagerada gesticulación actoral, el
doctor Caligari maniobraba a su sonámbulo Cesare, con la complicidad del músico John Zorn, quien manipulaba
al monstruo de 50 toneladas con el poder de cinco teclados…
ah, y su pedalier (teclado que se
acciona con los pies).




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