jueves, 31 de enero de 2019

El bendito Eficine que produce bazofias





Fotograma de Tormentero




La comedia mexicana 
Mirreyes vs Godínez recaudó la semana pasada 65 millones 392 mil 588 pesos en su fin de semana de estreno, con lo que se ubicó en primer lugar de taquilla en el país.


Es un dato bueno para el cine mexicano, mas no para la audiencia, que se está acostumbrando este tipo de películas, llamémosles “palomeras”. O sea, con las que puedes estar comiendo palomitas, ir al baño o salir de la sala a hablar por teléfono y no perderte de nada.


La historia, según su sinopsis, versa sobre un joven oficinista, o godín, quien ha dedicado su vida a laborar en una zapatería. Ve amenazada su permanencia con la llegada de un mirrey que no sabe nada, pero es hijo del dueño de la empresa. 


Inmerso en el Facebook, encontré los comentarios de un amigo cineasta que alababa este largometraje y a su director, porque según él, había destrozado en la taquilla a producciones hollywoodenses. Tuvo varias respuestas. Una de éstas, le decía que se enfrentaba bazofia mexicana contra bazofia gringa.


No he visto ninguna de las dos. No me he atrevido, pero en el caso de la mexicana, intuyo que su gran éxito se debe al tema y también, a que no hay más qué ver de cine mexicano en la cartelera comercial. Es decir, las grandes cadenas dan sus espacios a películas que sí venden pero que son intrascendentes. 


Se trata de cintas que se han producido bajo el cobijo de un apoyo fundamental para el cine: el Eficine.


Contenido en el Artículo 189 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta (LISR), el Eficine es un estímulo fiscal que tiene como objetivo apoyar al cine nacional a través de la trasferencia de recursos provenientes de la LISR a un proyecto de producción o distribución. Estos recursos vienen de las empresas que desean realizar una aportación a los proyectos a cambio de condonar la misma cantidad en el impuesto. 


El aporte no puede ser mayor a los 20 millones de pesos por contribuyente cuando se trate de la producción, o bien, de 2 millones de pesos en el caso de distribución de largometrajes. Asimismo, el monto total no puede superar el 10% del ISR retenido por el contribuyente en el periodo anterior. 


Es un estímulo grandioso que, hasta finales del año pasado cuando entraron los nuevos diputados, se pretendía eliminar. Los focos rojos se encendieron entre la comunidad, que denunció en redes sociales y en reuniones, puesto que, con ese apoyo, se han producido, coproducido y distribuido, una gran cantidad de películas. Qué decir: RomaMuseoTempestad, CygnusTormentero... y un montón de buenas historias.



Fotograma de Cygnus



Ante "la preocupación" de la comunidad cinematográfica, las Secretarías de Cultura y de Hacienda y Crédito Público, responsables del Eficine, aclararon que los contribuyentes del ISR podrán seguir beneficiándose del estímulo fiscal en la producción y distribución cinematográfica nacional. Es decir, sigue. 


Para 2019, el monto total del estímulo a distribuir entre los aspirantes del beneficio, no excederá de 650 millones de pesos para los proyectos de inversión en la producción cinematográfica nacional, ni de 50 millones de pesos para los proyectos de inversión en la distribución de películas cinematográficas nacionales.


Muchos, como yo, piensan que Eficine no debe desaparecer, pero sí se tiene que revisar. Saber a quién se le otorga.


Es un mecanismo que debe ser claro y transparente”, me comentó el director Juan Antonio de la Riva, para quien este apoyo debe seguirse otorgando, pero también crearse una verdadero comité de cineastas que califique el apoyo. Con el Eficine se han hecho grandes cintas, pero también han proliferado comedias intrascendentes y pedorras que luego de haberse visto, desaparecen de la memoria.


Hace años, desde mi tribuna mediática, me tocó, junto con varios cineastas, pugnar por su existencia. Hasta a la Cámara de Diputados fuimos a dar para exigir lo que el estado estaba obligado a hacer: apoyar a la cultura, en este caso, la cinematográfica.


Pero hay que decirlo, Eficine llegó al punto casi de anarquía, de contribuir para que se produzcan muchas historias bobas, narraciones fílmicas que pasan de noche.


Es un apoyo que ha terminado en manos de hijos, sobrinos, amigos, o hijos de los amigos de los empresarios.


La lista de comedias mexicanas es interminable. Está bien que existan, pero no deben ser representación del cine que debe ser visto en México. 


Continuamente vemos estrenos de comedias que cuentan con una gran promoción y en las que aparecen actores y actrices que otrora nunca imaginaríamos ver en pantalla grande. Qué bueno por ellos, pero los grandes nombres de la actuación en México se quedan al margen.


Espero que los activistas del cine que lloran y se desgarran la ropa (a través de redes sociales, nomás) porque el gobierno les quiere quitar el apoyo institucional, exijan también que se haga un comité honesto que designe, con sentido común, a quien le da el dinero.


De verdad, hay grandes guiones que se quedan en el escritorio porque nunca reciben el apoyo para ser producidos. 


Guerrilleros del cine, ahí les encargo. Para no ir a las salas y encontrar un versión contemporánea de Charros contra gángsters (de Juan Orol), Huachicoleros contra el Peje, o algo así.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario