domingo, 3 de marzo de 2019

Soy Alquimia Audiovisual, primogénito de papel



Portada del libro Alquimia Audiovisual (2018)



Soy Alquimia Audiovisual, un primogénito de papel que hace unos días cumplió un año. 

Archivaré parte de la composición molecular metagénetica de un humano... y algo de ADN de su profesión.

Nací para vivir más allá del ciberespacio. Es decir, en el orgánico universo de las hojas. 

Compuesto estoy por frondosos y policromáticos ramos de flores y frutas que vuelan en la macrored, pero que ahora, ataviados de formas y sonidos, anidan en la madre Tierra del papel. 

En mis genes están escritas las charlas que un periodista tuvo con cineastas reconocidos en el mundo. Aquellos que han hecho la historia.

Con “gente de primera línea de cine en el mundo”, como dijo de mí el cinefotógrafo y promotor Alexis Grivas.

En mi piel cobran vida las conversaciones-entrevistas con maestros mexicanos del séptimo arte de diversas generaciones. De nuestro terruño, los más reconocidos en el orbe. 

También están diálogos con efigies de la música actual. Algunas consideradas como leyendas. Al igual que otros temas de bastante interés.


Presentación de Alquimia Audiovisual en la Cineteca Nacional


En mi fase coital. Bueno. Cuando era mero proyecto, diseminadas estaban mis semillas en variopintas latitudes del cibermundo, hasta que mi humano quiso darme a la luz en un archivo tradicional. 

Sólo viró hacia su interior y en la jornada, formó su recolección.

Indagó y exploró en las minas de los metales preciosos, donde obtuvo su material con el que confeccionó joyería fina y ajuares de noble esencia. Fueron, según sé, más de dos décadas de extracción de las moléculas de figuras de la creación audiovisual y de la expresión sonora… Y de otros temas.

Soy un repertorio, una situación, un conflicto y una resolución.

Una especie de manual para aplicar la comunicación profesional desde un plano emocional.

No pretendo ofrecer la fórmula para convertir cualquier metal en oro. No. Lo mío es plasmar, nada más, los procesos creativos y hasta los personales de muchos destacados. O sea, mostrar el buen oficio de mi padre, el humano.


Colección Periodismo Cultural de la Secretaria de Cultura 


Mi contenedor está lleno de eclecticidad. Bonanza de ideas y sentimientos de otros humanos que han plasmado su espíritu en su obra. Incluso, muchos pilares que con nosotros fisicamente ya no están.

Lo mío es unicidad bizarra que se dio por la interacción natural de este mortal, que fue de la observación casi participante, a la invisibilidad; a la exploración de paisajes metafísicos y de hiperrealidad.

Soy un brevario casual de palabras que se escuchan en el silencio. En la contención de la soledad.

Una guía que se construyó con hormigón de dopamina de mi progenitor, que ama la información que versa sobre el mundo de la cultura, sobre todo, la popular. Un telar oceánico de vocablos. Algo que vivirá en lo infinito de la fibra óptica… y en su plenitud, en las páginas… las mías, unas seiscientas.

En mí están los frutos coloridos, hermosos y sabrosos. Una cosecha hecha desde terrenos salvajes e indómitos; pero también en huertos, que al final se ofrecieron en supermercados, mercados, o en tianguis.

En la libertad y en el seductor libertinaje de los grafemas ha estallado mi creador. Por eso soy un compendio “que resultará de mucho interés para los cinéfilos… una indagación en el quehacer de los maestros del cine universal”. 

Y no sólo a los gustosos del cine. Más bien para todo comunicador que desee conocer aquellos caminos de registrar sensaciones, emociones, ambientes, colores…

Un mundo para ver un oficio con pasión.

Por ello, aquí estoy, forjado como una crisopeya para periodistas nigromantes y para los que vienen atrás y quieran conocer la forma más sencilla de la comunicación: la que se hace con la energía del amor.





Flyer


Encontré mi incubadora en un nicho que preserva la memoria de los escribanos diarios de la fuente más etérea.

Se creó como expendio de ideas que no pretende lucrar, sino sentimientos, eternizar.

Se trata de la colección Periodismo Cultural, que me da su apellido y una perseverancia subjetiva… un sueño de infinitud muy plural.



Librería de la Cineteca Nacional


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