lunes, 20 de enero de 2020

Mi acetato de Bauhaus




En el Tower Records de Zona Rosa
Peter Murphy con La Jornada




Todavía recuerdo un disco de acetato del grupo Bauhaus que un amigo, Paris Ortiz, a quien no veo en años, me pidió prestado y que nunca más me regresó. El álbum lo compré en el Tianguis del Chopo a Arturo Castillo, con quien podías conseguir la música más ecléctica.

Junté un dinerito para tener el Swing the Heartche. The BBC Sessions, editado en 1989. Bauhaus está en el soundtrack de mi vida, tanto como Led Zeppelin, “la banda más perfecta”, como asegura Gene Simmons, cantante de Kiss.  

Pero Bauhaus, nombre inherente al legado que dejó la escuela alemana de arquitectura, es para mí, el ejemplo de la esencia metafísica en el rock. Esa que han dejado agrupaciones como Joy Division, que no necesitan haber publicado muchos discos para dejar tatuados los tímpanos.
Pese a que se desintegró en 1983, las rolas de Bauhaus quedaron encarnadas en nuestra dermis por el misticismo de un sonido oscuro y minimalista al que le pusieron el calificativo de gótico.

Peter Murphy nunca lo aceptó. Se lo comenté en varias ocasiones en las oportunidades que tuve de entrevistarlo para La Jornada. Sólo le parecía curioso. El bajista del grupo, David J, tampoco. Una ocasión salió al tema en una charla coloquial luego de un concierto muy íntimo que éste último ofreció como solista en Casa Lamm, en la colonia Roma. 

Luego de separarse, Bauhaus sorprendió años después al hacer una serie de conciertos de reencuentro en los que incluyó a la Ciudad de México. Un 12 de octubre de 1998 sus canciones sonaron con todo su poder en las ruinas de un abandonado Cine Opera. Concierto que sigue circulando por venas y arterias de melómanos de manufactura lóbrega. En la red se pueden encontrar varias crónicas que rinden pleitesía a esa presentación.


Años después, Murphy, Daniel Ash, Kevin Haskins y David J, regresan a la Ciudad de México como Bauhaus. Vienen revestidos con piel ojival de esencia antigua para compartir su godo rock con la simpleza de un bajo, lo desgarrador de una guitarra, el dinamismo de una batería y la profundidad de una cavernoza voz. 

Otro bello edificio de arquitectura Art Decó, el Frontón México, será ahora su nicho el 28 y 29 de abril de este 20-20, en la que será una intensa reunión de vampirismo acústico.




Daniel, David, Peter y Kevin



Portada del disco Swing the Heartche...



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