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| Naomi Kawase en Guanajuato. Foto: Juan José Olivares |
Naomi Kawase es originaria de Nara, Japón, donde actualmente vive en medio de la naturaleza.
Cuando era adolescente decidió dejar su pueblo e irse a Osaka a estudiar artes visuales. No sabía nada de cine ni de directores o artistas. Dice que sólo le enseñaron a enfocar, y luego, a jalar el gatillo de una cámara súper 8 que había llegado a sus manos. Era su juguete, uno que cada que apretaba el rec de grabación producía un “un sonido mágico”, que le quedó marcado.
El haber sido abandonada por sus papás le hizo crear su primera cinta documental, en la cual, durante un año, se dedicó a buscar la huella de su padre. “Un día me dije: ‘lo voy a buscar con mi cámara por todo el mundo’. Pude alcanzar sólo a ver una foto de él”.
Posteriormente realizó otra película en la que, en un año, captó la vida cotidiana de quien la crió: su abuela, figura central en su vida.
Sus trabajos comenzaron a ser reconocidos. Siguió su instinto y ahora tiene varios documentales y largometrajes de ficción, que han sido premiados en diversos encuentros fílmicos, como el de Cannes. Kawase ha sido la realizadora más joven en obtener la Cámara de Oro en ese festival por su película Suzaku.
Con lenguaje de esencia bucólica, en sus trabajos habla de los marginados, de los excluidos por la sociedad.
El pasado 13 de febrero, la directora general de la Unesco Audrey Azoulay, y realizadora, anunciaron que diez africanas fueron seleccionadas por Residencia cinematográfica Unesco-Nara, programa que permitirá a estas cineastas trabajar sus proyectos en Japón, con Naomi Kawase.
El pasado 13 de febrero, la directora general de la Unesco Audrey Azoulay, y realizadora, anunciaron que diez africanas fueron seleccionadas por Residencia cinematográfica Unesco-Nara, programa que permitirá a estas cineastas trabajar sus proyectos en Japón, con Naomi Kawase.
Las premiadas desarrollarán una historia que se exhibirá en el próximo Festival Internacional de Cine de Nara (18 al 22 de septiembre de 2020).
“Es importante que se escuche la voz de África en el sector del cine y se apoye el surgimiento de expresiones culturales diversas”, dijo Audrey Azoulay.
Las diez cineastas, procedentes de cinco países (Sudáfrica, Burkina Faso, Kenya, Nigeria y Senegal) y de edades comprendidas entre los 21 y los 35 años, disfrutarán de una residencia en Tawara (Prefectura de Nara, Japón) del 29 de marzo al 12 de abril.
Allí, trabajarán en sus proyectos bajo la supervisión de Kawase y la directora de cine senegalesa Fatou Kandé Senghor.
“En cierto modo, el hecho de ser mujer permite observar el propio entorno de más cerca”, subraya Naomi Kawase. “Creo que hay algo universal en cada experiencia individual. Mis propias creaciones se inspiran en fuentes interiores profundas”.
Las cineastas seleccionadas son:
Mayowa Bakare, escritora y asistente de dirección nigeriana. “No hay suficientes historias sobre mujeres contadas por mujeres”, señala, antes de afirmar su intención de "crear una historia diferente que cuente algo diferente sobre nosotros mismos”.
Okule Dyosopu, directora de documentales sudafricano y fundadora de una empresa independiente, dice: “Las mujeres son el secreto mejor guardado de la industria del cine. Soy un símbolo del cambio que me gustaría ver”.
Awa Gueye, senegalesa autora de cinco películas, desde documentales hasta ficción, afirma: “Quiero mostrar la belleza de una manera diferente, una belleza que se abra y acepte a los demás.”
Joan Kiragu, documentalista keniana, considera que “esta residencia proporciona una plataforma internacional para que las voces de las mujeres sean escuchadas”.
Uren Makut, productora nigeriana que se ha comprometido a crear un centro de formación para jóvenes cineastas, opina: “Las mujeres siempre han estado presentes en el cine, pero relegadas a un segundo plano”, señala, expresando su creencia de que “las mujeres son muy creativas y, con un poco de estímulo, son capaces de cosas increíbles.”
Lydia Matata, cineasta, escritora y periodista keniana, expone que “el cine es una lección de vida. Quiero estar segura de que lo que exploro en mi trabajo como cineasta africano es tan bueno y tan importante como lo que hacen mis homólogos en el resto del mundo”.
Fama Reyanne Sow, directora y guionista senegalesa, considera “crear personajes femeninos fuertes para que los jóvenes del Senegal puedan tener heroínas a las que admirar”.
Delphine Yerbanga, directora y productora de la televisión pública de Burkina Faso, manifiesta que “la residencia para mí será un proceso creativo que me enseñará a pasar de la idea de una película a un proyecto cinematográfico real”.
Thishiwe Ziqubu, directora y fundadora de una compañía de producción en Sudáfrica, explica: “No quiero ser sólo una cineasta sudafricana, sino una artista global que pueda ampliar su visión del mundo para crear obras que crucen fronteras.”
Para Floriane Zoundi, directora y guionista de una cadena de televisión de Burkina Faso, “un director de cine es como un director de orquesta”, dice. “Quiero tener otras experiencias, ver cómo trabajan otras compañeras, escucharlas y compartir con ellas”.

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