viernes, 27 de julio de 2018

David Lynch, Peter Braatz y Tuxedomoon


David Lynch durante el rodaje de Blue Velvet



En 1985 el alemán Peter Braatz fue invitado por David Lynch para hacer el making of del que sería uno de los emblemáticos filmes del estadunidense: Blue Velvet.

Por tres meses, Braatz tuvo acceso total a los setsReunió horas de pietaje; entrevistas y miles de fotografías...



David Lynch (Peter Braatz, 1985)


Parte de aquella recolección terminó convirtiéndose en el documental No Frank In Lumberton, que fue terminado en 1988 pero que tuvo una limitada distribución. Sólo se exhibió en la televisión alemana. 

Peter había editado ese audiovisual sólo con el 30 por ciento del material que había captado. En 2015, con el setenta restante, produjo un nuevo largometraje, Blue Velvet Revisited.

Para este trabajo, consideraba que lo terso del terciopelo necesitaba la suavidad de una buena caricia acústica. O sea, una gran banda sonora. Tanto Braatz como Lynch son compositores y, aunque en este caso se tratara de un documental del tras bambalinas, hay que recordar que las películas Lynchianas están cobijadas acústicamente casi siempre por el gran Angelo Badalamenti.

Era esencial contar con un score encantador.

Los encargados de hacerlo fueron los músicos británicos del grupo Cult With No Name, y los estadunidenses de Tuxedomoon.

Para el filme, los nigromantes del ruido fusionaron elementos clásicos contemporáneos, jazz, krautrock y ambientes electrónicos.

Su pócima acústica fecundó tan bien en Blue Velvet Revisited, que a la par se editó un disco, que más bien fue una suite suave y tersa a tono para una tela como el terciopelo azul, tan aristocrática como intensa.

Peter Braatz, Erik Stein, Jon Boux, Luc Van Lieshout, Blaine L. Reininger, Peter Principle (quien está entre nosotros, pero en otro plano), y Steven Brown, son los creadores que dejaron con ese cedé archivo de constancia del interminable coito entre cine y música.

Pretexto de saber que en cartelera de Cineteca se proyectaba una película de David Lynch, recordé la imagen de una flor color generosidad que tengo en mi jardín.

Es decir, el mencionado disco: obsequio old skool del oaxaqueño Steven Brown, quien nació en Chicago pero quiso ser de Oaxaca…


Desde Oaxaca, un regalo de generosidad


Con el violinista Blaine L. Reininger y el bajista Peter Principle, formó a final de la década de los años setenta a Tuxedomoon, grupo avantgarde post-punk, que en San Francisco, California, inició su emanación de fuego cósmico sonoro.



Steven Brown y Juan José Olivares hace varios
 ayeres por calles de Polanco


Desde hace muchos años, Brown decidió residir en México... voló a los altiplanos zapotecos.

Creó a las agrupaciones Nine Rain, Ensamble Kafka y Cinema Domingo Orchestra, que musicaliza clásicos del cine mudo. Ha producido y grabado con bandas de la sierra Mixe.

Bueno, es un energético colifato y flaco dinámico. Alguien que deja su perfume en lo que hace, como con este álbum, en el que rinde, con un sencillo gesto, admiración por Lynch y su plástica magia cinematográfica.

El hechizo, mutado en placa (editada por el sello de Bélgica Crammed Discs), contó con menjurjes del inglés John Foxx, de  Ultravox.





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