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| Coyame, hoy día Malakagromm (RuRU White.13), abriendo la fiesta de beats en avenida Paseo de la Reforma. La imagen fue captada por Chava Rock en 2006 |
Ánimo, ilusión y esperanza dijo sentir Elena Poniatowska con respecto
al triunfo de AMLO, quien para muchos de nosotros llega a la presidencia de la República... pero del amor, conocida energía humana y también segundo apellido de tan célebre
mujer, género del cual Andrés Manuel ha estado rodeado en su camino.
Sírvase este espacio para recordar una personal estampa colorida cuya
esencia es la dopamina, expresada en ese tiempo como solidaridad con el
tabasqueño en su propuesta de hacer un plantón contra el fraude electoral que
sufrió en la elección de 2006.
Para demostrarlo, AMLO pidió el “voto por voto, casilla por
casilla” en el más simple y traslúcido sentido común.
Durante su tercer mitin --dicen que ante casi 2 millones de
personas que llenamos el Zócalo, y calles y avenidas céntricas—, a través de
enormes bocinas, como las que acostumbran usar los sonideros en sus bailes, se
escuchó la voz del político proponer a los manifestantes si aprobaban el cierre de Paseo de la Reforma.
La respuesta positiva detonó la resistencia civil pacífica, cuya
historia fue más que registrada en medios de comunicación.
Leer esta semana en La Jornada la
palabras de Elena Poniatowska Amor, escritora, periodista, activista y colaboradora
de este diario, me hizo rememorar un acto en el marco de esa inconformidad
colectiva.
Julio, pero de hace doce años, en la glorieta donde está ubicada
la estatua de Cristobal Colón, justo en Reforma, se organizó una fiesta de
música electrónica.
En medio de los campamentos de resistencia que se extendieron por
la céntrica vía, el
promotor cultural Arturo Saucedo, uno de los organizadores de los festivales
Tecnogeist y Love Parade en México, montó, junto con otros entusiastas, un
escenario para la realización de un mitín tecno, un minirave en apoyo al
plantón.
No era el voto por voto, sino el beat por beat.
Convocó a varios Djs. No faltó quien pusiera las bocinas, la
consolas, la mixer y las tornamesas. Recuerdo que éstas fueron unas Gemini XI 300, precarias ante las habituales, poderosas y clásicas Technics
SL-1200 MK2. Fueron las únicas que pude conseguir. La intención era hacer
ruido.
Aún con rayos de luz de tarde, Coyame, hoy día Malakagromm (musicalizador en el sello audiovisual RuRu White.13), comenzó
el escándalo en el escenario. Propuso un set de drum and bass, que secundó, pero a la segunda potencia, Unknown: Oliver Nájera, ahora maestro de djs.
Fixeer, de quien no he sabido más que sus publicaciones en
Soundcloud, presentó ese día su tecno duro, igual que Israel Toledo.
Dig it, cuyo nombre es Eduardo Domínguez, también pinchó una
rutina de tecno. Hoy día es productor y conferencista de un sello de instrumentos
electrónicos.
Cerró Martín
Parra, quien ya había tocado en festivales como los mencionados Tecnogeist y
Love Parade, y quien sólo con su Laptop puso a bailar a los que se quedaron
hasta la noche.
De ese microfestival
con djs de importación, se quedó en mí la solidaridad de gente que busca la promoción del optimismo y un país donde
predomine la inclinación natural hacia la bondad.


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