viernes, 17 de agosto de 2018

Pino Solanas y la dignidad de las mujeres argentinas



Pino Solanas en un café de la Cineteca Nacional. Foto de Rumania Olivares



La Cámara de Senadores argentina rechazó el proyecto que proponía legalizar el aborto hasta la semana 14 de gestación y que tenía la aprobación de la Cámara de Diputados. Treinta y ocho senadores votaron en contra de la iniciativa, mientras que 31 lo hicieron a favor; dos se abstuvieron y uno estuvo ausente.


Para muchos fue una derrota pero para otros: “un triunfo monumental”.


“Que nadie se deje llevar por la cultura de la derrota. Bravo chicas, han levantado alto la dignidad de las mujeres argentinas…”


“Todas, de vuelta de pie porque si no sale hoy, el año que viene vamos a insistir: Habrá ley… Nadie podrá parar a la marea verde”, color que identifica la campaña nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, que comenzó en el año 2005.


Esa voz positiva se escuchó en el debate del pasado 8 de agosto.


Fue la del discurso del senador Fernando Solanas.


Conocido también por el sobrenombre de Pino, el legislador percibió dentro de su fluido de sangre, más bien de clorofila, el sentir de miles de mujeres argentinas como Susana, quien fue violada por su esposo. O Mercedes, ultrajada sexualmente por el padrastro.


“Cuántas anécdotas más se podrían saber”, revelo Pino Solanas mientras los legisladores realizaban la discusión histórica que fue seguida fuera del Parlamento en Buenos Aires por una multitud, en el marco de una tormenta de lluvia, tal y como secuencia cinematográfica de suspenso.


El legislador Pino, activista social y cultural, ha captado con sus cámaras la historia de la gente en su país. Hace cine que es reconocido en el mundo.


“Sinceremos el discurso, acabemos con la hipocresía de la clase dominante”, dijo un Pino parlante, que no se anduvo entre las ramas y que destacó que los opositores a la iniciativa fueron “los de siempre: sectores ultraconservadores”, que no quieren las luchas sociales.


Pino Solanas, soltando sus piñones como proyectiles de guerra, se sinceró ante los senadores: dijo haber vivido de cerca el tema.


Contó que a los 16 años se enamoró de una chica de la misma edad.  La familia se oponía, pero “nos amamos y al final quedó embarazada… entró en pánico perseguida por la represión social de la familia y terminó haciendo un aborto clandestino. Casi muere por una infección... Viví el pánico de esa chica y no quiero una juventud con eso”.


Desde su curul, el conífero-cineasta también habló del goce como “derecho humano” y de la Iglesia católica, con la cual no concuerda en muchas de sus políticas; así como “de las leyes que perciben a la mujer “como descartable, a la mujer que es tutelada, o sólo incubadora”.



El gran Pino, a quien agradezco haberme enviado el link de su video, gira con la fuerza del más justo viento para asestar sus palabras:


“Que más tiene un pobre si no le queda el derecho de amarse...”



El discurso de Pino Solanas:












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